Es una película con ritmo y energía. Su fortaleza se encuentra en el hecho de que, a pesar de que algunos de los personajes y acontecimientos parecen arquetípicos, en última instancia resultan ser más que eso.
Un intento de capturar el alma de la nación y la magnitud de su pecado original. Ambientada en los años 20, la película logra un alcance similar al de John Huston, con un toque de la agudeza de 'Chinatown'.
Un placer culpable y una cursilería propia de la época del jazz. Gadot brilla con tanta intensidad en medio de este desierto de carisma, que cuando la trama demanda menos de su presencia, la película experimenta una notable caída en su calidad.
Ofrece sólidas interpretaciones y está muy bien hecha, con una corriente subyacente de emoción auténtica que expresa con sensibilidad la fragilidad de aquella época y aquellas vidas.
Christian Schwochow ha hecho un drama, en su mayoría atractivo, que es demasiado largo para una película de espías, y demasiado corto para la serie limitada en la que siempre amenaza con convertirse.
Mary Poppins no ha envejecido. La música y las coreografías siguen siendo espectaculares. Walt Disney estaría orgulloso del trabajo realizado por todo el equipo.
Wilmann realiza una actuación atlética y segura. Sewitsky presenta una película dinámica que, aunque no se siente como una producción de Hollywood, sigue siendo entretenida y visualmente atractiva.
Conocido como un talento visualmente inventivo a través de sus aclamados cortometrajes, Andrew Legge mantiene su reputación intacta con su primer largometraje. 'LOLA' es conceptualmente aguda.
Con unos sólidos valores de producción y un magnífico montaje, la obra pierde su equilibrio ante la idea de ver desnudos a Knightley y Skarsgård. Ofrece la fórmula habitual de los dramas de época.
Abrahamson reúne todos los ingredientes para lograr suspense al estilo de 'Turn Of The Screw', pero no logra manipularlos de manera efectiva para que el terror se instale en la casa.
Domhnall Gleason y Margot Robbie no logran convencer del todo. Es una película descaradamente manipuladora, que hace que una historia verdaderamente emotiva se pierda en artificios cinematográficos.
Un poderoso recordatorio del sacrificio, el heroísmo y el poder de la fe. Gibson nunca ha sido muy sutil, pero sin duda es efectivo al transmitir un mensaje sincero.
Elizabeth Olsen es el hallazgo de la película. Abrahams tiende a dispersarse en la narrativa, lo que le resta impacto. Hiddleston ofrece una actuación impresionante, aunque su personaje está escrito con poca profundidad.