Memorable recreación del film homónimo que dirigió William A. Wellman en 1937, un melodrama sombrío, en el que se integran con gran habilidad algunos excelentes números musicales.
Es la ópera prima más singular en la historia del cine, destacando por su notable madurez expresiva. Su complejidad profunda y la exquisita elaboración de su estructura la establecen como una obra maestra indiscutible.
El film más destacado de la etapa Metro de los Marx presenta secuencias memorables. A pesar de su naturaleza algo anárquica, esto no resta valor al humor de sus genuinos creadores, sino que se mantiene completamente coherente.
Mezcla la acción espectacular, la intriga de altos vuelos y hasta el terror en un pastiche aparente pero banal que, para colmo, intenta trascender sus premisas con mensaje incluido.
Uno de los films más sórdidos e impactantes de los 70, en el que Scorsese volvió al tema de la soledad, ampliado con diversas implicaciones: desde las secuelas del Vietnam hasta la corrupción barriobajera.
Una de las obras maestras indiscutibles de su director, nos ofrece un agudo discurso sobre la interrelación entre la historia y la leyenda. Todo ello está narrado con una precisión poco común.
Posiblemente sea el punto máximo de la obra de Ford, encapsulando su percepción del mundo. Se presenta como una intrincada combinación de historia y mito, con una admirable y serena complejidad.
Film de desarrollo tan impecable como brillante, sus cinco primeros minutos son ya una verdadera lección de narración alambicada pero tremendamente clarificadora. El resto sigue la misma tónica.
El film, dirigido con habilidad por un antiguo encargado de efectos especiales, presenta una historia de romanos al estilo de Steve Reeves, llena de combates, discursos ante tronos y batallas con extras digitales. Es una notable representación del péplum tardío.
Un film que combina el tono crepuscular con el crítico. El resultado es una obra irregular pero atractiva, en la que unos trazos algo difusos se acaban perfilando nítidamente, moviéndose entre la nostalgia y la acidez.
El film de West es una auténtica obra maestra visual que, en lugar de ser una simple copia femenina de Indiana Jones, nos presenta a una superheroína que sigue la mejor tradición de las películas de James Bond.
Deliciosa comedia sentimental. Lubitsch optó por un enfoque más sensible en vez de la mordacidad habitual. La maquinaria dramática opera con una precisión casi perfecta.
Memorable comedia. El astuto ingenio del guion de Charles Brackett y Billy Wilder fue presentado de manera brillante por Hawks, quien exhibió su faceta más divertida.