Estética de la depresión moral. Esta película de título sarcástico, que poco tiene de divertida, muestra una narrativa que resulta pesada. Las películas en episodios suelen ser entretenidas casi por naturaleza, pero esta obra es una clara excepción.
Consigue imprimir agilidad y humor a un superespectáculo de dos horas. Todos los paisajes y las fieras cuentan con tanta resolución que admira su condición virtual y, lo más importante, divierte.
Se prescinde en gran medida de las imágenes digitales en favor de los decorados y efectos tangibles, que son admirables. Producción con un argumento muy simple.
La película destaca por su producción de alta calidad y, además, por la excepcional dirección artística. La variedad presentada en el reparto contribuye a una genuina comicidad que resalta en cada escena.
La vocación naturalista de la cinta queda relegada por la fábula tradicional y un consabido reparto de buenos y malos. Más que una obra original, parece una antología de personajes y temas del género.
Todos los personajes tienen un marcado estilo dickensiano. Lo destacable es que el enfoque es ofrecer un relato breve y 'realista', un encantador cuento navideño.
Shyamalan muestra nuevamente su habilidad para crear sensaciones inquietantes. Los aspectos más destacados son los numerosos detalles irónicos que enriquecen la intriga. Sin embargo, lo más decepcionante es que el director recurre a un tipo de terror basado en golpes de efecto poco elaborados.
Una historia que combina humor negro con una violencia impactante, evitando caer en la truculencia y el efectismo. Sin embargo, la base argumental resulta poco sólida.
Un drama que equilibra el humor con un realismo desolador. Jenkins elude cualquier exceso melodramático, lo cual permite que su película resulte verdaderamente conmovedora.
Idiota, película idiota. Incluso prescindiendo de lo inaceptable del planteamiento, son inaceptables el nulo ingenio del guión y la torpe resolución de cada situación supuestamente cómica.
Hay episodios destacados, como el de L.A. con Winona y el de N.Y., un episodio muy divertido en Roma, uno sorprendente en París, y un episodio que se queda corto, el de Helsinki.
Más esmerada que la mayoría de las producciones norteamericanas de héroes juveniles, karatekas y policías, pero no mucho más profunda ni perdurable. Superior a la media.