El melodrama procesal se distancia de lo que suele ofrecer el cine judicial de Hollywood, poniendo menos énfasis en la trama. La narración, al ser lineal y clara, provoca un efecto paradójico al suscitar dudas e interrogantes.
El tema recurrente se siente algo forzado. Sin embargo, el aspecto menos fuerte del drama se ve equilibrado por la sobriedad y expresividad de Emma Thompson, así como por la meticulosa creación de ambientes.
La trama se mantiene interesante, pero las explicaciones no logran ser del todo convincentes a medida que avanza. Comienza con fuertes emociones, aunque la credulidad puede verse afectada.
Lo más interesante es Lucía, interpretada por Paz Vega, quien brilla en el papel que Medem le ofrece. Su actuación es desinhibida, transmitiendo una auténtica naturalidad, en contraste con otros personajes y actores que parecen perderse en situaciones complicadas.
La película presenta una estética visual cuidada, con una dirección artística destacable y paisajes atractivos. Sin embargo, carece de originalidad y no define claramente el género al que pretende dirigirse.
El relato conecta de manera hábil los distintos episodios. Sin embargo, en esta película con un tono sentimental, no se aprecia el talento de la novelista.
Su breve duración y su bajo presupuesto son las cualidades de una historia que se prestaba al sensacionalismo. Lo mejor: la narración casi documental sobre las condiciones de vida de un puesto fronterizo.
Historia de amor auténtica que resalta la habilidad de Robert Mulligan. Nominada a cinco prestigiosos premios Oscar, evidencia la excelencia de su tratamiento sobrio.
Solemne fiasco. La película intenta capturar la esencia del romanticismo decimonónico, pero lo hace de una manera superficial y poco convincente. En resumen, resulta decepcionante.
Una odisea en la que el legionario actúa como perseguidor y a la vez como perseguido, lo que genera una intriga constante. La acción en sí se presenta de manera creíble.
Este filme captura la esencia de los años sesenta, pero su impacto actual resulta difícil de entender. Es peculiar y algo anacrónica, audaz y visualmente atractiva, a la vez que irónica y llena de romanticismo, aunque no logra provocar una profunda reflexión o emoción.
Gran comedia que ofrece un entretenimiento sin pausa, repleta de gags que la elevan. Las revisiones aportan un nuevo valor a la historia. Destacan personajes memorables como el extra y el camarero borrachín, que aportan situaciones divertidas.