El director y el guionista demuestran su talento para mezclar comedia y drama sin caer en la trivialidad. Destacan el prólogo y el desenlace, que reflejan perfectamente el humor presente en la película. Sin embargo, algunos debates se sienten demasiado largos y didácticos.
El planteamiento resulta predecible y los chistes se alargan hasta volverse ineficaces. Esta comedia romántica carece de ese toque romántico que se espera. Aunque la producción es costosa, una buena comedia debe ofrecer más que solo una buena fotografía y decorados llamativos.
Apenas se presentan momentos graciosos, y de todo el elenco, solo Michael Douglas se destaca. Además, no se aprovechan las oportunidades visuales que ofrece la comedia de fantasmas.
Las posibilidades cómicas son escasas, formando solo un par de secuencias. Streep presenta un repertorio excesivo de risas que intenta ser encantador, pero no lo logra. Por otro lado, algunos diálogos de Alec Baldwin resultan graciosos, al igual que ciertos gestos de Steve Martin.
La exhibición de lujo californiano y de estética pastel se presenta como la mayor preocupación del director, dejando de lado elementos que podrían incorporar un alivio cómico, ya que ni siquiera se encuentran personajes secundarios que aporten humor.
Destaca por su realismo y la emotividad que transmite a través de los jóvenes protagonistas. Sin embargo, la sátira sobre el periodismo sensacionalista resulta ser excesivamente predecible y común.
El desarrollo de la comedia es poco creíble y carece de situaciones y diálogos profundos. Los chistes se pierden en una repetición constante, con un inicio claro, pero sin un nudo ni desenlace adecuados.
El intento de enriquecer el puro melodrama emocional se convierte en un gran inconveniente, ya que se basa en caprichos y se recurre en exceso al humor pintoresco.
La comedia francesa contemporánea se caracteriza por gags visuales y diálogos que carecen de valentía, resultando en una falta de agudeza. Las situaciones son predecibles y restan interés a la trama.
El relato se centra en la conexión emocional que generan sus personajes y ofrece diálogos que, a medida que aumentan en dramatismo, se vuelven más auténticos, siempre manteniendo un tono moderado.
Cutrez romántica y musical. Esta comedia rosa busca un enfoque costumbrista con personajes creíbles, pero termina resultando estúpida, carente de humor ingenioso y romances auténticos.