Deplorablemente escasa en las risas y sustos necesarios que la habrían convertido en una franquicia potencialmente taquillera como la saga 'Pirates of the Caribbean'.
Que funcione tan bien es una prueba de su poderío técnico y de la solidez de sus actuaciones, pero también de su habilidad para manejar sentimientos existenciales sobre la responsabilidad familiar.
No añade nada nuevo a la fórmula habitual, por lo que el debut en la dirección de Mecham y Wheon, hermano de Joss, solo proporciona un par de sustos para hacernos más llevadera otra noche en casa.
Sacrifica la coherencia narrativa y emocional en favor de una serie de escenas que quieren dar miedo y que parecen diseñadas para que las babysitters no persigan su vocación.
Las imágenes, en vez de las palabras, son el punto fuerte del film, y éstas son muy gratificantes. La directora ha editado las imágenes de una manera tan efectiva y evocadora que el espectador fluye.
Este tedioso ejercicio de abstracción recupera los códigos visuales de realizadores como Mario Bava o Dario Argento, pero sin proveerle de nada equivalente en lo referente a tema o contenido.
Sean Charmatz mantiene con maestría el ritmo de la película. Los imaginativos diseños de los personajes y la colorida animación por ordenador dan a la película el aspecto de un entrañable libro infantil ilustrado.
Presenta secuencias impresionantes, una detrás de otra, 'Earth: One Amazing Day' se muestra inspiradora en su representación de las maravillas del mundo natural.