Cuenta la historia de un marginal que refleja las penurias de una gran parte de la población negra de Estados Unidos, con una sensibilidad poco frecuente en el cine estadounidense, una ternura poética que sólo aparece de vez en cuando en algunas producciones independientes.
Consigue atraer porque retrata la precariedad de un sector social sin caer en las maquetas de la marginalidad, sino mostrando las carencias afectivas antes que las económicas.
Sólo el carisma de los protagonistas logra que se soporte el bombardeo de consignas de autoayuda como “Abre tu corazón al destino”. La continuación de esta afirmación sería “y cierra los ojos a películas como esta”.
El problema de 'After' radica no solo en que relata una historia repetida en innumerables ocasiones, sino que también resulta aburrida, muestra timidez, se pierde en sus clichés y presenta actuaciones deficientes.
Con muy buenas actuaciones (pero una dicción que hace imprescindible el subtitulado), las peripecias argumentales de esta historia de maduración son tan mínimas como cautivantes.
El director Michael Sucsy y el guionista Jesse Andrews logran mantener el interés de la narrativa sin caer en un mensaje excesivamente empalagoso, apoyándose en el elemento fantástico de la historia.
El planteo es tan anticuado que sus responsables echaron mano de la corrección política para actualizarlo. Además, las constantes referencias a otras series y películas no aportan nada relevante. Y, seamos claros, hay un infantilismo y una falta de profundidad general que perjudican la obra.
Aquí el inconveniente está en un guión que, luego de un comienzo aceptable, toma un rumbo errático y da unos giros que arruinan lo bueno que se había construido hasta entonces.
La opera prima de Santiago Esteves se propone ser, a la vez, un policial y una película de iniciación. Y consigue funcionar en los dos terrenos, apoyada en un guión sólido y las creíbles actuaciones de todo el elenco.
Quizá lo más saludable sea no buscar significados y dejarse llevar. Relajarse y dejarse envolver por el asombro. De lo contrario, solo queda sucumbir al tedio y la irritación del sinsentido.
Hasta la mitad, esta película portuguesa transita por la intrascendencia. Sin embargo, antes de que lo notemos, la fantasía empieza a dominar y convierte el relato en un encantador cuento de hadas inesperado.
Hansen-Love, que inicialmente planeaba realizar dos películas, ofrece una única obra que se siente excesivamente extensa y que aborda el tema del estancamiento. Las situaciones se repiten de forma cíclica, creando una sensación de bucle interminable.