Tras los pasos de 'Paddington', el resultado es aceptable, aunque carece del irresistible encanto que caracterizaba a las películas dirigidas por Paul King. Lamentablemente, el guión no alcanza la misma calidad.
La idea es atractiva, pero la ejecución de esta película alemana deja mucho que desear. Todo se realiza con recursos mínimos, lo cual es evidente. Además, la edición es desprolija y el guión está repleto de chistes escatológicos, lo que hace que el resultado sea poco recomendable.
La trama transita por lugares comunes, muchas de las situaciones están forzadas, y tanto los diálogos como las actuaciones son demasiado acartonados: todos esos elementos impiden que el gran objetivo de la película –conmover- se cumpla.
Darle la mamadera a un delfín bebé, la verdadera estrella del filme, y observar su relación con Winter son de los pocos momentos que realmente destacan. El resto se siente excesivamente melancólico.
Las canciones clásicas y el carisma de Will Smith brillan en esta versión. Es un relato que rinde homenaje tanto a su fuente literaria como al espíritu de clásicos como 'El ladrón de Bagdad' y al cine de Bollywood.
Digamos que, como presentación de un reinicio de un 'universo', carece de novedades atractivas. Se siente excesivamente formulaico; quedará por verse si el universo oscuro logra despegar en los próximos capítulos.
La película se posiciona claramente a favor de los Cristeros, ignorando los matices y complejidades que el tema podría y debería haber abordado. Como resultado, se convierte en un panfleto.
Aquí no hay malvados: todos tienen su oportunidad de redención, en innumerables escenas que nos manipulan en busca de lágrimas. Gibson tiene tantas ganas de retorcernos las tripas que cae en el humor, con sangre que mueve más a la risa que al horror.
Sin hacer un gran alarde de recursos económicos, pero explotando con ingenio y habilidad los medios disponibles, Juan Dickinson y su equipo resuelven con solvencia el desafío de ambientación de esta historia.
La película presenta una serie de escenas reveladoras que impactan al espectador. En medio de estas experiencias, se incluyen diversas explicaciones. A pesar de ello, hay aspectos del enfoque pedagógico que resultan efectivos, lo que la convierte en un buen primer acercamiento a una figura fundamental del feminismo.
Klaus Härö consigue que 'El esgrimista' mantenga un tono sobrio y austero, reflejando el ambiente en el que se desarrolla la historia. De esta manera, logra evitar que la película se convierta en uno de esos melodramas lacrimógenos y aburridos.
Una de sus fortalezas es, a la vez, una de sus debilidades. Porque hay un elenco sólido para interpretar a una multiplicidad de protagonistas. Pero esta ramificación de personajes hace que, ninguno de ellos termine de tener la suficiente profundidad dramática.
No apelan al gore ni a la tortura para asustar, sino que se inscriben en la línea más tradicional del género. Su espíritu juguetón y un tanto inocente deja a las claras que tiene en la mira a un público preadolescente.