Si hay algo para elogiar son las locaciones, la escenografía, el vestuario, los peinados y el maquillaje. Sin embargo, el resultado genera más irritación e incomodidad que risas, ya que en 'Astrogauchos' hay poco humor que rescatar.
Entre vueltas de tuerca forzadas y giros efectistas, se revela como una película engañosa. Utiliza recursos demasiado conocidos, al punto de que solo mencionar su constelación de referencias fílmicas equivale a spoilearla y arruinar irremediablemente el chiste.
El casillero de la corrección política es el único que queda lleno. Todo lo demás, incluyendo el entretenimiento, brilla por su ausencia. Casi todo en esta película de X-Men se siente como una sombra de épocas más brillantes.
Los mejores momentos ocurrieron en el pasado, impregnados de una artificialidad fantasiosa. Sin embargo, en el “presente”, cuando la enfermedad se presenta, todo se convierte en un melodrama que apenas oculta su intención de hacernos salir del cine con los ojos lagrimosos.
Las buenas intenciones son la mejor cualidad que 'Buscando justicia' tiene para ofrecer. Se apela a la emoción, especialmente a la indignación, en ocasiones con éxito, gracias a algunas de esas escenas heroicas que caracterizan a las películas de juicios.
La atención está tan puesta en atenerse a contar los hechos tal cual fueron, que la empatía queda en el camino: naufraga mucho antes que la protagonista. Y si la suerte de los personajes no nos importa, ya nada de lo que pueda sucederles tiene demasiado sentido.
Además de mostrar el comportamiento de gran parte de la sociedad en torno a Malvinas, 'Ni héroe ni traidor' también registra la dinámica de las relaciones interpersonales en aquella época.
'Atómica' es una de esas películas que se aprecian si no se las toma en serio. Es cuestión de sentarse durante dos horas a disfrutar de las impresionantes coreografías de combate, la música de los años 80 y la belleza gélida de Charlize Theron.
El presupuesto limitado en narraciones ambiciosas como esta representa un desafío complicado. Muchas de las tomas en escenarios que deberían parecer naturales no logran ocultar su artificialidad.
La película se beneficia de un humor que la aleja de un didacticismo potencialmente molesto. El mensaje se presenta de forma clara desde el principio, y Hrebejk se enfoca en reiterar el mismo punto, haciéndolo cada vez más evidente.