El casillero de la corrección política es el único que queda lleno. Todo lo demás, incluyendo el entretenimiento, brilla por su ausencia. Casi todo en esta película de X-Men se siente como una sombra de épocas más brillantes.
La atención está tan puesta en atenerse a contar los hechos tal cual fueron, que la empatía queda en el camino: naufraga mucho antes que la protagonista. Y si la suerte de los personajes no nos importa, ya nada de lo que pueda sucederles tiene demasiado sentido.
Además de mostrar el comportamiento de gran parte de la sociedad en torno a Malvinas, 'Ni héroe ni traidor' también registra la dinámica de las relaciones interpersonales en aquella época.
'Atómica' es una de esas películas que se aprecian si no se las toma en serio. Es cuestión de sentarse durante dos horas a disfrutar de las impresionantes coreografías de combate, la música de los años 80 y la belleza gélida de Charlize Theron.
El presupuesto limitado en narraciones ambiciosas como esta representa un desafío complicado. Muchas de las tomas en escenarios que deberían parecer naturales no logran ocultar su artificialidad.
La película se beneficia de un humor que la aleja de un didacticismo potencialmente molesto. El mensaje se presenta de forma clara desde el principio, y Hrebejk se enfoca en reiterar el mismo punto, haciéndolo cada vez más evidente.
Este es uno de esos fascinantes cuentos de ascenso y caída, que se tornan aun más atractivos cuando tienen raíces en un hecho real e involucran un hecho delictivo.
Una buena reconstrucción de los años 90 y actuaciones sólidas para una historia tenue. Donde la opera prima de Emiliano Serra se queda corta es en la potencia de sus resortes dramáticos.
La primera película de Marvel protagonizada por una mujer transmite un mensaje feminista mientras entretiene. Larson ofrece una interpretación adecuada como Capitana Marvel, poseyendo la presencia necesaria para ser creíble como heroína sin sacrificar su humanidad.
Carta de amor al cine italiano. Dentro de una historia que presenta altibajos, con algunos momentos de comedia que no logran funcionar, Virzì consigue evocar el espíritu de un universo que ya no existe.