De lo general a lo particular, de lo colectivo a lo individual, '120 pulsaciones por minuto' muestra cómo la militancia a veces puede ser la gota que horade la piedra, la herramienta para conseguir un cambio social.
La trama es, sin duda, complicada hasta el extremo, pero la película logra compensar esta falta de claridad argumental con una estética excepcional. Desde el vestuario hasta los imponentes paisajes y las intensas escenas de acción, todo se presenta de manera impecable.
Los dos primeros tercios de la película son cautivantes. Sin embargo, en un momento dado, el guion toma un giro típico del manual de fórmulas de Hollywood, llenándose de enseñanzas, diálogos que pretenden esclarecer, reflexiones edificantes y corrección política.
Es una historia mínima, cuya mayor originalidad y magia radica en el factor trekkie. Más allá de algunos tiernos momentos de comedia y las actuaciones de Fanning y Toni Collette, otro mérito de la película es el acertado retrato del vínculo entre Wendy y su hermana.
Los problemas surgen cuando profundizamos más allá de lo visual. Todo resulta bastante predecible, ya que los guionistas temieron que nos quedáramos afuera y, por ello, el relato se torna molesto, explicativo hasta el agotamiento, lo que afecta el clima de tensión que se intenta generar.
La película sigue fielmente la estructura típica de un guion. Presenta sobresaltos constantes en medio de una confusión intencionada provocada por la oscuridad, dejando como único interrogante si alguno de los personajes logrará sobrevivir. Eso es todo.
Si bien 'La venganza de Salazar' no ofrece mucho en términos de originalidad, asegura un buen rato de entretenimiento gracias a su guión aceptable, la inconfundible gracia de Jack Sparrow (interpretado por Johnny Depp) y un formidable antagonista, magistralmente interpretado por el experto en villanos Javier Bardem.
El mismo número ya nos indica que es inútil esperar innovación en este caso. Lo que realmente se debe buscar es entretenimiento y la eficacia para causar miedo, algo que se consigue solo parcialmente.
La película es sencilla, pero entretenida. Los chistes en esta aventura son, en su mayoría, bastante tontos. Sin embargo, esto no impide que varios gags sean efectivos y que la cinta logre su objetivo principal de mantener al público entretenido.
La historia de Juan Carlos Copes y María Nieves Rego, que abarcó más de cuarenta años, posee elementos cinematográficos y realmente merecía un documental que le rindiera homenaje. La cámara logra captar la esencia del baile, ese sentimiento que Copes y Nieves llevaron a su máxima expresión.
Sororidad y empoderamiento de trazo grueso. No hay que perder de vista que esta es una comedia de acción. Y, como tal, se supone que sus objetivos primarios son divertir y entretener. Pero no cumple ninguno de los dos.
Los seguidores de la serie que tuvo ocho exitosas temporadas entre 2004 y 2011 en televisión seguramente quedarán satisfechos con este salto a la pantalla grande. Los demás, probablemente no.
Fracasa aquel intento literario de darles cierta corporeidad a los personajes: todos están tan poco desarrollados que la trama termina resultando una sucesión de tiros, piñas y patadas sin mayor interés.
Con constantes diálogos explicativos, la película mantiene un tono didáctico que ayuda a que no nos perdamos en los pasillos de las instituciones norteamericanas, facilitando así la transmisión de su mensaje propagandístico sin interferencias.