Si nos pusiéramos políticamente correctos, también podríamos señalar que quizá los apremios ilegales no sean algo tan divertido como la película sugiere.
El guión presenta varios lugares comunes. Sin embargo, eso no es lo más crítico. Se suele argumentar que al mostrar menos al monstruo o entidad malévola, se aumenta la capacidad de asustar. A pesar de ello, la película no logra transmitir realmente el miedo esperado.
Un homenaje al gótico de los años dorados de Hollywood y de la Hammer Films inglesa. Ahí está el secreto del gran placer que produce, ya que nos transporta a aquella etapa de la industria mediante una refinada ingeniería visual.
Este dramón intenta golpear con fuerza emocional al corazón de la audiencia, pero no lo consigue. Además, no logra atraer ni siquiera a los amantes de los animales. Es sorprendente que una película protagonizada por perros no logre cautivar ni a los más fervientes aficionados.
Las incorporaciones de Danny DeVito, Danny Glover y Awkwafina son las únicas novedades de una secuela que se parece mucho a la anterior película de la franquicia.
No tiene ni una pizca del encanto de la película protagonizada por Robin Williams en 1995. La aventura presenta un villano (Bobby Cannavale) poco desarrollado, y la trama tropieza debido a un exceso de diálogos explicativos, lo que impide que se deje algo a la interpretación del espectador.
La opera prima de Ari Aster no asusta con sobresaltos, no incurre en abuso de sangre ni en reciclajes evidentes. Es un drama familiar teñido de un clima ominoso, construido por detalles perturbadores que van in crescendo.
Una película que se sobrepone a su propia naturaleza. Porque la historia reúne todos los lugares comunes del subgénero redención deportiva como para odiarla con ganas.
Lo mejor de Chef radica en su primera media hora. Sin embargo, tras este inicio prometedor, la trama se dirige hacia un desarrollo completamente predecible.
Una de sus virtudes es que no todo está dicho; quedan bastantes aspectos de la historia que el espectador debe completar, algo refrescante entre tanto cine de Hollywood.