Por su tono y realización, acaba pareciendo un mediocre programa de televisión de los años 80, donde las escenas dramáticas son poco efectivas y se intercalan con sketches humorísticos que resultan tan caducos como una golosina en estado de descomposición.
Jennifer Lopez tiene la oportunidad de demostrar que lo suyo no es la comedia ni tampoco el drama. Tras fracasar en sus intentos por divertir o emocionar, 'Jefa por accidente' deja una enseñanza moral.
A medida que avanza la travesía, la trama comienza a deshilacharse. Más allá del conflicto inicial, los obstáculos dramáticos que surgen parecen forzados. En lugar de contribuir al desarrollo, las actuaciones no siempre alcanzan el nivel esperado.
Lo interesante de 'Mis días felices' es la mirada desprejuiciada, alejada de convencionalismos morales, sobre la infidelidad. No se la trata como algo condenable.
Los chispeantes diálogos entre Vaughn y Pratt son lo más destacable de una película que comienza a perder impulso cuando se toma en serio su excéntrico punto de partida.
Suleiman se burla de sí mismo y de los estereotipos asociados a su origen. En 'De repente, el paraíso', avanza hacia lo absurdo, presentando viñetas que parecen desconectadas entre sí, pero que funcionan como auténticos poemas visuales.
Si el eterno desafío de las secuelas es cómo estar a la altura de la original sin repetirse, digamos que 'Deadpool 2' es una digna segunda parte, pero ya no cuenta con la ventaja del efecto sorpresa.
La película presenta un excelente punto de partida para que Peele aborde, con agudeza y un sutil sentido del humor, la ineludible cuestión racial en Estados Unidos. La incomodidad es constante, al igual que el misterio que permea la trama.
Desde el primer minuto hasta el último, la película ofrece un humor excelente, complementado con una acción que está a la altura de los mejores chistes.
Acá no hay secretos: todos saben todo. Se suceden diálogos clarividentes, llenos de "verdades", que buscan tanto causar gracia como conmover. Y no consiguen ninguno de los dos objetivos.
Después de no lograr hacer reír, Pif intenta conmover y también fracasa. Al final, nos ofrece una lección moral que toca la Historia y la Integridad, lo que termina resultando contraproducente.