Este dramón intenta golpear con fuerza emocional al corazón de la audiencia, pero no lo consigue. Además, no logra atraer ni siquiera a los amantes de los animales. Es sorprendente que una película protagonizada por perros no logre cautivar ni a los más fervientes aficionados.
Las incorporaciones de Danny DeVito, Danny Glover y Awkwafina son las únicas novedades de una secuela que se parece mucho a la anterior película de la franquicia.
No tiene ni una pizca del encanto de la película protagonizada por Robin Williams en 1995. La aventura presenta un villano (Bobby Cannavale) poco desarrollado, y la trama tropieza debido a un exceso de diálogos explicativos, lo que impide que se deje algo a la interpretación del espectador.
La opera prima de Ari Aster no asusta con sobresaltos, no incurre en abuso de sangre ni en reciclajes evidentes. Es un drama familiar teñido de un clima ominoso, construido por detalles perturbadores que van in crescendo.
Una película que se sobrepone a su propia naturaleza. Porque la historia reúne todos los lugares comunes del subgénero redención deportiva como para odiarla con ganas.
Lo mejor de Chef radica en su primera media hora. Sin embargo, tras este inicio prometedor, la trama se dirige hacia un desarrollo completamente predecible.
Una de sus virtudes es que no todo está dicho; quedan bastantes aspectos de la historia que el espectador debe completar, algo refrescante entre tanto cine de Hollywood.
Esta fusión entre el clásico de la literatura inglesa y los zombis es un curioso experimento que está bien hecho, aunque termine quedándose a mitad de camino.
Por su tono y realización, acaba pareciendo un mediocre programa de televisión de los años 80, donde las escenas dramáticas son poco efectivas y se intercalan con sketches humorísticos que resultan tan caducos como una golosina en estado de descomposición.
Jennifer Lopez tiene la oportunidad de demostrar que lo suyo no es la comedia ni tampoco el drama. Tras fracasar en sus intentos por divertir o emocionar, 'Jefa por accidente' deja una enseñanza moral.
A medida que avanza la travesía, la trama comienza a deshilacharse. Más allá del conflicto inicial, los obstáculos dramáticos que surgen parecen forzados. En lugar de contribuir al desarrollo, las actuaciones no siempre alcanzan el nivel esperado.