Las imágenes exquisitamente encuadradas, el guion alusivo, las ocurrencias graciosas son complementadas por la, literalmente, enorme actuación de Dennehy.
Una reflexión fascinantemente compleja sobre la mitología americana, que explora la relación entre el mundo interior de la imaginación y el mundo exterior de la violencia y la paranoia.
Utiliza un enfoque semidocumental meticuloso para crear una atmósfera inusualmente íntima y natural. Es un cine que destaca por su compasión e inteligencia.
Basada en el caso real de una esquizofrénica, esta película es digna pero algo turgente y fácil, un relato típicamente hollywoodiense de la enfermedad mental.
Las batallas están escenificadas de manera efectiva, aunque en su mayoría funcionan como un medio para que Gibson evolucione de un personaje arrogante en 'Lethal Weapon' a uno más unidimensional y retóricamente solemne. Es un derroche de talento.
La puesta en escena es tan estimulante como siempre y su relato caleidoscópico tiene momentos gloriosos; no obstante, el efecto acaba siendo forzado y complaciente.