El humor de Svankmajer es tan negro, travieso y subversivo como siempre. Tiene una sensibilidad maravillosamente macabra y grotesca para el absurdo sadomasoquista.
El reparto es excepcional, destacando especialmente a Thewlis, cuya impresionante actuación aporta al filme una energía cruel, ingenio y una sólida fuerza.
Es evidente desde el montaje inicial que estamos ante la obra de un verdadero maestro. La calidad y la destreza en la dirección se hacen palpables en cada escena, lo que convierte esta película en una experiencia descomunal.
Un notable sentido del estilo se refleja en la extraordinaria fotografía de James Wong Howe, así como en la impactante interpretación de Carol Borland en el papel de vampira.