La película presenta un enfoque refrescante de la clásica historia de amor. Por fin, vemos una obra contemporánea que aborda la pasión erótica de manera sincera.
Un guion caótico y desorganizado provoca que, a pesar del impecable trabajo de la cámara y las destacadas interpretaciones, esta prolongada indulgencia no logra funcionar ni como una película sobre jazz ni como una historia con una lección moral.
Ecléctica y enérgica, esta obra se escapa de las etiquetas tradicionales. Combina elementos de un thriller criminal, una historia romántica, un cuento de hadas y una reflexión sincera sobre algunos aspectos decadentes de la cultura estadounidense.
El tratamiento es intenso, lúcido y admirablemente económico. Lo que realmente aleja a la obra de ser simplemente una demostración parlanchina de que un hombre es inocente, es la atmósfera tensa y sofocante.
Si el romance rara vez se percibe como auténtico, la violencia desenfrenada, escrita por Quentin Tarantino, logra transmitir esa brutalidad de una manera impactante, casi como si fuera una manifestación jacobina.
Una de las obras más emotivas de Bergman, destacada por su profundidad y calidez. Cada personaje está meticulosamente desarrollado, reflejando un sincero aprecio por la naturaleza y la juventud. La actuación de Sjöström es profundamente conmovedora.
Es muy entretenida, aunque carece de la originalidad y profundidad que piensa tener. Es un film compacto, seguro de sí mismo y con un enfoque admirablemente audaz que cumple con su duración adecuada.
Todo es un poco demasiado simple y, a pesar de la seriedad de su temática, la dirección y el guion son firmes, logrando generar tensión en ciertos momentos.
Una adaptación impactante y conmovedora de la obra de Heinrich Böll. La actuación de Winkler es sobresaliente. La película se destaca por su surrealismo, ingenio y una atmósfera inquietante.