La belleza auténtica de las exquisitas composiciones de Ozu y su expresivo uso del sonido te dan todo lo que necesitas saber sobre los personajes, sus emociones y sus relaciones.
Kitano logra destacar de manera impresionante. Aunque no sea de sus obras más originales o gratificantes, es innegable que es ágil, entretenida y un verdadero espectáculo.
Frases ingeniosas y brillantes, con Cagney entregando sus diálogos con una rapidez impresionante. Sin embargo, los propósitos de la sátira de Wilder son demasiado evidentes.
Una serie de maravillosas bromas incoherentes. Las absurdas nuevas políticas del Partido Revolucionario son toda una reflexión sobre la corrupción del poder.
Parece que Spielberg se enfocó tanto en el ritmo y la causa-efecto que pasó por alto que la esencia de las mejores comedias radica en la reacción humana.
Quizá sea un ejercicio disperso y convencional de violencia gratuita, pero su determinación para proceder como si la palabra 'control' no existiera la hace alegremente entretenida.
Si alguna vez se consideró la cumbre del cine artístico e intelectualmente sofisticado, ahora se presenta como un reflejo de la frialdad emocional, distante y excesivamente analizado.
A menudo divertida y, en ocasiones, perturbadora. Los imaginativos decorados Art Decó son siempre impresionantes, aunque la dirección deja mucho que desear.
La primera gran película de Hollywood sobre el SIDA es, sin duda, tan impactante como se esperaba, ofreciendo un drama que conmueve profundamente y deja una huella emocional en el espectador.
No es completamente satisfactoria. La interpretación de Lady Macbeth por Nolan resulta fallida. Sin embargo, es un cine audaz que se arriesga y está repleto de elementos creativos.
A pesar de la magnífica y vibrante representación del Japón del siglo XVI, así como la sobresaliente actuación de Nakadai, la película resulta ser bastante superficial y monótona.
La dirección logra crear un ambiente tenso, sin embargo, el débil guion y la exagerada actuación del sacerdote interpretado por Steiger destruyen el escaso suspense que podría haberse mantenido.
Una adaptación fascinante de la obra de HG Wells. Rains, con su voz nítida y sutilezas en la interpretación, tuvo la fortuna de destacarse, lo que lo llevó a convertirse en una estrella.
El mensaje sobre la complacencia que se ve afectada por el caos y la incertidumbre es habitual, pero los inesperados giros del brillante guion logran captar el interés del espectador.