Vivimos en un mundo en el que las películas comerciales tienen una edición torpe y esta tiene unos cortes peores que la mayoría. El reparto hace un excelente trabajo.
Justo cuando parece que la película alcanza una estabilidad, se produce un cambio de perspectiva. Sin embargo, el impacto de este recurso es efímero. Williams podría ofrecer algo más significativo en su próximo largometraje.
Una película llena de clichés y algo deshilachada. El sentido del lugar es tan palpable que casi puedes sentir el viento a través del pelo de los personajes.
Superficialmente parece una película de Luca Guadagnino. Ozpetek no es un director tan ostentoso a nivel formal, pero tiene buen ojo para los detalles.
Presenta con franqueza el drama de niños que se portan mal y el subsecuente resentimiento de sus padres adoptivos. Es predecible y reflexivamente anodina.
Podría decirse que la esencia del documental habría encajado mejor con un montaje más cuidadoso. No obstante, se trata de un relato principalmente atractivo.
La película presenta actuaciones notables, especialmente por parte de los actores que encarnan a los personajes somalíes. Sin embargo, no logra ser tan encantadora como pretendería.
La clave de la delicadeza emocional radica en su solidez formal. Cada plano cumple una función específica y lo ejecuta de manera efectiva. Las interpretaciones son sutiles y contenidas.
La película de Salvador busca transmitir un mensaje fundamental al espectador. Si estás dispuesto a aceptar su perspectiva de buena fe, es probable que logres captar lo que intenta comunicar.