Se deja ver, y su tema es tan interesante como indignante. Además, cuenta con una actuación de Hill realmente notoria y expresiva, aunque sea exactamente igual a 90% de lo que el actor ha hecho en los últimos tiempos.
Constituye una propuesta interesante, aunque más no sea por su temática y porque arroja luz sobre un aspecto poco conocido y reconocido del periodismo: su falibilidad y su vulnerabilidad.
Errol Morris, una figura prominente en el género documental estadounidense pero también un autor poco prolífico, fusiona entrevistas con recreaciones históricas que destacan por su calidad visual.
No permite adentrarse en lo que realmente lo hizo un rey y un revolucionario: su arte. 'Chasing Trane' se desvía por un camino simplista y, en definitiva, incomprensivo e insensible ante una voz única y difícil de acoplar en cualquier coro.
Se trata, por lo tanto, de una obra que puede considerarse tanto de sus realizadores como de él mismo [Chomsky], que articula sus opiniones de la forma más clara y elocuente de la que es capaz.
Documental de factura sencilla y orientado sobre todo a espectadores familiarizados con la conocida historia del Rolling Stone, termina siendo una obra muy reveladora.
Ilustrativo e informativo, además de ameno, es tal vez el documental más fallido de Gibney. Muestra al cineasta desorientado, en ocasiones, ante un objeto de estudio sobre el que no logra ofrecer una versión definitiva.
Al menos los dos primeros tercios del film son perfección pura en términos de cine de horror, con un suspenso ominoso y terrible, una película fantástica.
Historia que no alcanza a ser ni épica ni naíf, es un recurso que parece haberse utilizado por falta de mejores ideas. El elenco es bueno y atractivo, pero poco más se puede resaltar de esta película menor, olvidable y fundamentalmente inofensiva.
Eggers y Blashcke han creado una de las producciones visualmente más impresionantes de los últimos años. La fotografía, la edición y el ritmo de la película le otorgan un aire más propio del cine europeo que del estadounidense.
Es uno de esos trabajos por encargo que pueden divertir si se los ve por cable, pero que no van a salvar un fin de semana en el que se haya optado por el cine, y estas ya son demasiadas palabras para tan poca película.
A pesar de que 'Bright' presenta una narrativa caótica y una premisa algo absurda y repetida, el director Ayer logra mantener una energía constante que hace que la película funcione como un entretenimiento efectivo.
Película intrascendente pero entretenida, y una excusa tan válida como cualquier otra para pasar en forma amena un par de horas de esta semana lluviosa.
Byrne entiende que el terror no consiste en acumular cadáveres, sino en lo que cada uno de ellos representa para el espectador. Por eso, desarrolla a sus personajes con la sutileza y profundidad propias del cine independiente de calidad.
El film que vemos -no el que podría haber sido-, tras algunos rodeos en zonas más peligrosas, termina siendo esencialmente un retrato amable y un poco paternalista.
Una parte del elenco secundario es soberbia, hay una excelente fotografía de locación y, sobre todo, el trabajadísimo guion. Pero una película no es influyente solo por abordar temas importantes, y esta, en particular, resulta ser solo extensa.
Se cae mucho en su segunda mitad, por lo menos es breve y culmina antes de estropear por completo un desarrollo inicial divertido, inocuo y bien narrado.