Acaba destrozando las políticas para mostrar el dolor de las víctimas, eso sí, con un ritmo trepidante y angustioso digno del mejor Paul Greengrass de 'Bloody Sunday'.
Guadagnino mantiene su estilo refinado, que lo llevó tan lejos en 'Yo soy el amor'. Además, integra elementos a la trama que destacan con precisión lo que se presenta en pantalla.
Ron Howard no es capaz de darle vida a una película que cojea desde la misma elección de su protagonista. Tras un arranque moroso, la historia entretiene, pero le falta chispa.
Se permiten alegrías narrativas en pos del espectáculo, brillante, por supuesto. Pero los tiempos, hormonados con clembuterol digital, no comprenden de sutilezas ni de cariño en el producto.
Stone desmonta la versión oficial del asesinato de JFK a partir de documentos gubernamentales desclasificados. El resultado es un excelente documental que ofrece dos horas de contenido fascinante.
Folman, que dudó durante un tiempo aceptar el reto que le propuso la Fundación Ana Frank, ha tomado varias decisiones artísticas sobresalientes para salir bien parado de un viaje de más de una década.
La película puede no atraer a un público más amplio que el de los aficionados al fútbol, pero sigue de manera acertada la línea de 'Amy'. Lo que se revela sobre el personaje objeto de estudio es sincero y liberador para él.
No ha sorprendido en Cannes por posibles nuevas revelaciones sobre su turbulenta vida, sino por ser un trabajo sólido. Kapadia realiza un delicado y preciso trabajo al ilustrar los 27 años de vida de Winehouse.
'Ártico' nunca da la impresión de ser una película que carezca de presupuesto; por el contrario, transmite una profunda verdad, con una contundente presencia visual y sonora que culmina en una imagen final realmente hermosa.
Apuesta por hacer taquilla, pero desde una premisa elegante: no todo vale. (...) la trama empieza a girar y revirar, mientras Calparsoro hace lo que sabe y la película no pierde el norte.
En 'Soul' hay un cuidado minucioso por la imagen y el sonido, por mostrar en pantalla la rapidez y todo el aparataje que se ve en Azurmendi con la madera y la lentitud que manda en Sukiyabashi Jiro.