Una película extrema que eleva la actuación de Adam Driver es tan descontrolada que su creador no logra manejarla del todo. Su desarrollo resulta tanto cautivador como incómodo en ocasiones, pero se debe reconocer al director francés por arriesgarse a experimentar.
Juliette Binoche interpreta de manera sobresaliente a esta personaje engañosa, mientras Carrère dirige con precisión para enfocarse en la esencia de la historia que desea transmitir.
Ha superado cualquier expectativa. Haynes ha entendido el material que tenía entre manos y ha montado un filme tan rockero como experimental, repleto de imágenes inéditas y en el que no falta ninguna voz.
Del Río explora sus temáticas recurrentes y profundiza en las relaciones amorosas de los cuatro protagonistas. Mazo destaca por su imponente presencia y el uso de silencios y pausas, elementos que Del Río ha logrado capturar exitosamente en la pantalla.
[Padial] reflexiona sobre la esencia de la creación artística y la compleja relación entre los medios de comunicación tradicionales y los comunicadores digitales, así como los conflictos que surgen entre los mundos analógico y digital.
La filmografía de Jewison tiene mucho valor, pero hay una película que decepciona. Day busca evocar la magia de la comedia dorada de Hollywood, sin embargo, su personaje no logra brillar como se esperaba.
Muestra al mejor Cavestany, al creador de estados de ánimo. Asombra cómo un cineasta puede construir la radiografía de una emoción a través de vídeos de aparentes actos banales.
El documental de Gustavo Salmerón sobre su madre presenta un retrato vibrante y emocional que cautiva al espectador, quien se siente atraído por una figura realmente extraordinaria.