Coppola incluye numerosos elementos en los 85 minutos de la película, pero la experiencia en su conjunto deja una sensación de deseo de más. Aún queda un vasto territorio por descubrir.
A pesar de los intentos de Stan, resulta complicado conectarse con el desenlace de Edward. El tercer acto se siente más como un ejercicio académico que como una obra de un cineasta que desea transmitir un mensaje.
El filme habría ganado si hubiera tenido una perspectiva más queer en la dirección. Sin embargo, si el público se ríe, quizás eso no sea un problema. Podría dar lugar a otra película como 'Bros', lo cual no sería algo negativo.