La zancadilla más importante al seguidor de la saga es la desaparición de las cámaras en mano, que aportaban autenticidad. El uso del fuera de campo brilla por su ausencia y la trama se limita a mostrar un par de sustos y una abundancia de hemoglobina derramada por las instalaciones del barco.
Natalie Portman encuentra en este film una interpretación hecha a medida para los premios Oscar, mientras que el director de 'Pi' y 'Réquiem para un sueño' confirma su propensión al efectismo más altisonante y declamativo.
El director venezolano Joel Novoa demuestra un notable control narrativo al presentar un relato que enfrenta a dos bandos en conflicto. Opta por no posicionarse y en su lugar, se sumerge en la preparación del acontecimiento, observando los rituales y los vaivenes de una historia que entrelaza lo ficticio con lo real.
Un film atractivo por su narración, que fluye sin inconvenientes pese al exceso de minutos, derrapa en un aspecto central: el antihéroe que encarna Clouzet (un buen actor) no tiene la mínima seducción.
Si el género bélico se asocia a la derecha como ideología, Eastwood lo presenta en un contexto de tensión, destacando a un soldado como Kyle en lugar de las reverencias y exaltaciones heroicas que una nación ordena y manipula.
Film biográfico que combina los aspectos públicos y privados de un personaje famoso, creando un esqueleto argumental con aspiraciones comerciales. Sin embargo, no se aparta de las convenciones típicas del género ni del estándar narrativo de una miniserie.
El artista es cautivador con sus relatos que abarcan tanto lo privado como lo público, convirtiéndose en el eje central de la narrativa. La directora opta por no trasladar esa atención a áreas más ambiguas, eligiendo en su lugar observar y descubrir, pero también admirar en gran medida.
El juego de encuadres, el discurso directo y el movimiento de imágenes reflejan el potencial de un film inteligente que centra su atención en la vida militante del ex presidente.
Aun con sus escenas atractivas, son apenas algunos millones invertidos por la estrella donde lo exterior (rubros técnicos, sofisticación visual) se impone a la narración, plagada de momentos soporíferos y de una letanía casi insoportable.
Una película reflexiva contada desde el punto de vista y la voz de su personaje, bien lejos del póster y de las remeras desteñidas de los adolescentes o ya no tanto.
Un ejemplo acabado de "film de calidad", tan apolillado y discretamente correcto en cada uno de los pasajes de la cansina cinta dirigida por el veterano René Féret.
El film de Juárez se apoya en una estética televisiva caracterizada por planos medios y primeros planos. Sin embargo, su discurso se transmite de manera superficial, recordando más a un radioteatro que a una representación cinematográfica de los próceres.
La película tiene la rapidez de una screwball comedy, pero se adapta a los tiempos actuales. Aclara sus intenciones de no ser una comedia convencional, sino un pasatiempo con estilo, ofreciendo una historia que se distingue de las demás.
Una película amable, siniestra y reaccionaria en dosis similares: un típico ejemplo de comedia multirracial e ideológica camuflada por un falso progresismo, tan clásico y francés al mismo tiempo.
Un empate salomónico entre la original y clásica puesta en escena del director y las imposiciones actuales del mercado y, tal vez, las de un productor sólo preocupado porque en su película se acumule la mayor cantidad de cadáveres sin extremidades. En ese ambiguo lugar se ubica el film.