Una película de auténtica independencia, sin fórmulas y teñidas de una violencia que rememora al cine periférico norteamericano. Un gran logro de Jeremy Saulnier.
Es una película de climas, de planos extensos que no necesitan del movimiento frenético de la cámara, donde el tiempo parece suspenderse por los hábitos de una familia nada normal.
Una historia que se siente familiar, evocando la obra de Hitchcock en 'La soga', aunque no resulta del todo erróneo. Sin embargo, el maestro inglés también creó algunas películas que son consideradas menores.
Vale la pena, seguir conociendo las noticias sobre el tema, en una actualidad en permanente movimiento, como la misma historia que narra 'El vals de los inútiles', documental ficción (o viceversa) surgido del azar, a pura garra política y cinematográfica.
Acaso poco original por su oposición entre mayores y menores, pero bastante auténtica y genuina en la descripción de una etapa determinada de las vidas de cinco chicos que, por suerte, poca relación tienen con algunas criaturas de edades parecidas de la televisión local.
Escuela normal invita a la observación del detalle y a los primeros planos de los alumnos, quienes reflejan sorpresa y resignación. La serie juega con el ocultamiento de información antes de resaltar los elementos de su mensaje político y social.
La quinta entrega de esta saga que parodia las películas de terror carece de un argumento sólido y resulta difícil de seguir debido a la falta de un guion claro.
La segunda parte de esta historia, que cuenta con un gran elenco, presenta signos de agotamiento. El guión resulta poco relevante y se transforma en un entretenimiento menor.
El nuevo film de Winogrand aborda una historia de amor forjada a partir de situaciones inesperadas y lugares comunes. La comedia se sustenta en las actuaciones, y los giros del guión giran en torno al personaje de la niña.
La flojedad argumental se disimula en algunos instantes de honesta estética, donde la película logra evadirse temporalmente de las fórmulas utilizadas en estos films que ya han pasado de moda.
La tercera película de Sebastián Borensztein maneja distintos tonos, que son eficaces y originales en ciertos momentos, mientras que en otros resultan algo obsoletos y forzados.
La película recurre a la gracia y a la simpatía para contar las vidas setentonas de cinco personajes. Con un elenco de grandes nombres, el film francés gana en el tono, con peleas, risas y reconciliaciones alejadas de la sensiblería.