La segunda parte de esta historia, que cuenta con un gran elenco, presenta signos de agotamiento. El guión resulta poco relevante y se transforma en un entretenimiento menor.
El nuevo film de Winogrand aborda una historia de amor forjada a partir de situaciones inesperadas y lugares comunes. La comedia se sustenta en las actuaciones, y los giros del guión giran en torno al personaje de la niña.
La flojedad argumental se disimula en algunos instantes de honesta estética, donde la película logra evadirse temporalmente de las fórmulas utilizadas en estos films que ya han pasado de moda.
La tercera película de Sebastián Borensztein maneja distintos tonos, que son eficaces y originales en ciertos momentos, mientras que en otros resultan algo obsoletos y forzados.
La película recurre a la gracia y a la simpatía para contar las vidas setentonas de cinco personajes. Con un elenco de grandes nombres, el film francés gana en el tono, con peleas, risas y reconciliaciones alejadas de la sensiblería.
Tiene cuatro intérpretes que funcionan a la perfección en sus papeles, claramente delimitados por la solidez del guión. Pero también posee una mirada particular, minuciosa, que observa con extrañamiento y delectación a esa familia disfuncional y rabiosamente empática hacia el espectador.
Leigh puede haber perdido la ferocidad implacable que solía tener, pero es poco probable que alguna vez realice una película que no merezca la pena. 'Un año más' se presenta como una obra menor, con un enfoque académico, intensa y de bajo perfil.
Woody Allen vuelve a regodearse en sus obsesiones de los últimos años: el paso del tiempo, las prostitutas y la soledad, para entregar una película coral con textos risueños que no escapan ni a la profundidad ni a la nostalgia.
Film menor dentro de una carrera singular y única, que parece concebido desde la mente de un joven inquieto más que procedente de la sabiduría de un realizador veterano.
El film presenta una narrativa a través de metatextos que enriquecen la trama. Sin embargo, la combinación de comedia y género policial no alcanza un resultado satisfactorio, una mezcla que recuerda el estilo de Quentin Tarantino y Guy Ritchie.
Consigue sus mejores momentos cuando el humor ácido y oscuro descansa en los silencios del protagonista, en los tiempos muertos donde hay lugar para la pausa y las ironías del caso, en la descripción visual del particular "mundo de los actores".
Dos o tres escenas son efectivas y los últimos 15 minutos presentan una gran cantidad de muertes, lo cual complace a los aficionados del gore más básico. Sin embargo, esto resulta insuficiente, casi insignificante, para un cineasta que a finales de los años sesenta cambió algunas reglas del género.