Tampoco es una maravilla. El filme presenta una correcta coherencia que se manifiesta, en ciertos momentos, como un borrador experimental que registra, en tres etapas, las vicisitudes existenciales de su personaje.
Parece desprender una elegancia artificial envuelta en una espléndida reconstrucción de época. Sin embargo, el filme se centra casi exclusivamente en las actuaciones de Blanchett y Mara, que se convierten en el único imán capaz de mantener la atención del público.
Impresiona como levemente romántica y provoca una lectura a flor de piel muy localista, en el mejor sentido del término con una cuota justa de credibilidad y frescura para redondear una propuesta que merecería el espaldarazo del público.
No se trata de una gran película, pero al menos se diferencia de otros largometrajes que han explorado esta mezcla entre crónica roja y eventos metafísicos.
Esta correctísima “La casa muda” no es, obviamente, “la” película, ni lo pretende ser (...) pero tiene lo suyo y lo sabe explotar (..). Ojalá que surjan más atendibles sorpresas como esta.
Todo el elenco manejó una frescura similar en este desafío cuyo resultado sigue alentando esperanzas de seguir viendo un cine con el que nos sintamos plenamente identificados. Enhorabuena.
Es, sin duda, un filme interesante y distinto que -probablemente- desconcertará a más de uno, más allá de que, de manera definitiva, posiciona a Humberto de Vargas como verdadero actor polifacético en un trabajo que vale la pena disfrutar.
La elaboración de Piquer es un espectáculo singular y se erige como el broche de oro de un largometraje que, desde su inicio, muestra una magia especial y logra cautivar al público de forma genuina. Enhorabuena.
A juicio de quien suscribe, el filme de Alejandro González Iñarritu es, en este momento, lo mejor que ha hecho el director desde “Amores perros”. Es una producción que se disfruta de principio a fin. Imperdible.
No se puede ignorar que hay errores y descuidos en el guion, así como personajes que provocan la risa con sus diálogos. Sin embargo, el impacto es innegable, a pesar de que el doble discurso y algunas actitudes hipócritas estén presentes en la trama.