El horror que se invoca es tan imposible de procesar que la propia película parece empeñada en deshacerse de él, creando un segundo relato que, a pesar de ser inconducente, se sitúa en primer plano.
Sin pizca de humor, esta enésima versión del hombre mono oscila entre el historicismo a contracorriente del original de Edgar Rice Burroughs, un serial por entregas que era puro pulp, y la ligereza de aventuras que en algún momento habrá querido ser y no fue.
El 3D se ajusta perfectamente a la narrativa. A pesar de que el tema podía haber llevado a un enfoque más sentimental, el director islandés logra abordarlo sin recurrir a golpes bajos innecesarios.
Es una película agradable y entretenida, con algunos chistes acertados, personajes interesantes y escenas destacables. Resulta ideal para los niños, pero no tanto para los adultos.
La nueva versión de la fábula escrita en los años 60 por el francés Pierre Boulle reflexiona, ahora en 3D, sobre la posibilidad de convivencia entre distintos. Juegos de espejos que funcionan también en relación con el mundo 'real'.
Hace tiempo que el cuarteto blanco y negro pedía su propia película, y el debut cumple largamente con las expectativas: más allá de una innecesaria alusión a la infancia, en todo el film campea un salvajismo y un sentido del absurdo que garantizan una secuela.
George Clooney y Sandra Bullock dan lo mejor de sí en una película que alcanza sus mayores logros en la primera parte, antes de centrarse en una convencional historia de superación humana.
Con pulso notable y un elenco acorde, el realizador de 'Lost' demuestra que se puede hacer una película de acción que tenga emoción, seso, acción, pensamiento y sentido del espectáculo.
La segunda 'Mi villano favorito' es el triunfo de lo secundario, lo incidental y lo aleatorio, por encima de lo axial y principal, que ocupa el centro del relato.
La cuestionable ideología que representa el (anti)héroe, que al comienzo y al final aclara que el único orden posible es el que impone la policía, queda salvada al mostrárselo como robot humano, una máquina sin razón, moral o sentimiento.
Marc Webb retoma la historia del superhéroe desde sus inicios y consigue mantener el interés, a pesar de que gran parte de la narrativa ya había sido explorada anteriormente.
'Priest' es un pastiche. No se trata de una denigración, sino de una descripción de un proceso creativo que puede resultar en trabajos excelentes o en fracasos.
Todo es exceso, acumulación, centrifugado de citas y referencias en la nueva película del director de 'Sangriento San Valentín', que parece un Tarantino tuneado.
La tercera entrega de la saga se asemeja a un thriller paranoico y a una película de terror gótico, siendo una de las pocas propuestas del cine infantil desde "Coraline". El resto es pura aventura, con la certeza que solo Pixar parece lograr en este tipo de proyectos.
Al intentar retratar un mundo bárbaro a través de una corrección política que busca reflejar el sesgo del mapa contemporáneo, 'Cómo entrenar a tu dragón' se adentra, inevitablemente, en el absurdo. El inconveniente es que se trata de un absurdo no intencionado.
Los primeros diez o quince minutos del nuevo film de DreamWorks entusiasman, pero con el correr de la trama el efecto “Superman como villano” se va diluyendo. Como corresponde a estos tiempos, hay excelencia técnica y sobreabundancia de gags.