Plena de gracia e imaginación, la serie televisiva 'Minúsculos' es lo más importante que le pasó a la animación occidental después del surgimiento de Pixar. La versión cinematográfica mantiene esas virtudes, pero en dosis ligeramente menores.
Cumple con todas y cada una de las características distintivas de la compañía, llegando casi al borde de la parodia. Sin embargo, 'Frozen' nunca se atreve a cruzar esa línea, lo que la convierte en el Disney más retro que hemos visto en mucho tiempo.
La nueva película del insípido director de 'Quantum of Solace' juega la carta de la viralidad. Un día como cualquier otro, la gente empieza a comer gente. El problema es que 'Guerra mundial Z' evita mostrar, a toda costa, cómo lo hacen.
Corrección política y de género, seguimiento a rajatabla del consenso de época, homogeneidad ideológica sin grietas, sujeción del relato a una agenda con moraleja, el carácter de la heroína: todo remite más a Disney que a Pixar.
La cuestionable ideología que representa el (anti)héroe, que al comienzo y al final aclara que el único orden posible es el que impone la policía, queda salvada al mostrárselo como robot humano, una máquina sin razón, moral o sentimiento.
Marc Webb retoma la historia del superhéroe desde sus inicios y consigue mantener el interés, a pesar de que gran parte de la narrativa ya había sido explorada anteriormente.
No hay humor, guiño o disparate asumido en esta primera película con actores de Andrew Stanton, sino un copy & paste que parece hecho en automático, poniéndola más cerca de 'Flash Gordon' (la película) que de 'Flash Gordon' (el serial).
En términos generales, 'Harry Potter' concluye de la misma manera en que se desarrolló: monumental, fría y mecánica, un desfile de hechizos con poca esencia mágica.
Llena de detalles infinitesimales y con un guión que aprovecha hasta el último rincón para meter toda clase de chistes, acotaciones y observaciones, la producción del sello británico Aardman avanza a toda marcha y sin distracciones.
Todos los lugares comunes, todas las nociones adquiridas, todos los ítems de la corrección política y ecológica convergen en este nuevo bombazo de la animación global. Y sin embargo (...) el viaje se hace tan disfrutable como unas vacaciones en la muy limpita Río de Janeiro.
El dios del Trueno de la mitología nórdica y germánica, transformado en un superhéroe pop por Marvel Comics en los años 60, regresa bajo la dirección de un cineasta anteriormente conocido por su obra en Shakespeare. Ahora, se embarca en una emocionante aventura de acción repleta de elementos mágicos.
En la cuarta entrega de la saga, Johnny Depp retoma su icónico personaje. Sin embargo, con el cambio de director, pasando de Gore Verbinsky a Rob Marshall, esta interminable historia de piratas ha perdido una parte de su esencia juguetona y ha ganado en grandilocuencia.
Será una bestialidad la forma en que Bay filma este Apocalipsis rompechiches, pero en medio del caos, el mareo y la sordera de pronto se abre camino, vaya a saber cómo, una secuencia inspirada.
A mediados de los ’80, 'La noche del espanto' supo encontrar una variable al ya remanido cine de terror. Por eso son tan valiosos los méritos de esta remake, que tantos años después consigue ponerle chispa y encanto al antiquísimo cuentito de los vampiros.
'Priest' es un pastiche. No se trata de una denigración, sino de una descripción de un proceso creativo que puede resultar en trabajos excelentes o en fracasos.
Una película que carece por completo de sentido del humor, al igual que de aventura, maravilla o disparates. Estos son componentes esenciales de un cuento que, en tiempos inmemoriales, comenzó como una historia pulp.
Todo es exceso, acumulación, centrifugado de citas y referencias en la nueva película del director de 'Sangriento San Valentín', que parece un Tarantino tuneado.