Inconfundible danza coral hecha de pecados, sospechas, ansiedades y crímenes, el nuevo Woody vuelve a Londres, una de sus ciudades de cabecera en los últimos años.
La película chilena muestra una excelente precisión narrativa y actuaciones bien logradas, aunque en su intento de complacer al público, omite ciertos aspectos que podrían haber sido explorados más a fondo.
Lejos de ser la comedia romántica que sugiere el título en castellano, la película gira alrededor de las ambiciones personales y la ruptura de lazos sociales. El director evita los guiños más obvios, pero sucumbe a la tentación condenatoria, con moraleja incluida.
Esta película búlgara, de nombre kilométrico, toca varios de los tópicos usuales en películas europeas a las que todavía se sigue llamando “de calidad”, y que tal vez correspondería llamar “de calidad media”.
Potencialmente es la palabra clave en esta crítica, ya que algunas deficiencias en la caracterización de los personajes convierten la obra número 3 de Jaoui en una colección de bocetos, en lugar de presentar una película completa y bien estructurada.
Lo que Bong no permite es que la película se le desbarate. Ganadora de varios premios al mejor guion, 'Parasite' sigue un plan definido que se cumple rigurosamente, desde el primer hasta el último plano.
Puede ser considerado un film cómico. Y también político. Aunque la película parecería no sentirse del todo cómoda en ninguna de esas categorías, y quizás por eso se busca un espacio de libertad en el que no hay obligación de ser ni cómico ni político.
Realismo sucio y policial negro confluyen en el debut de las realizadoras estadounidenses, que se deleitan con unas criminales primerizas no exentas de dudas y torpezas.
El realizador sueco es un observador agudo del mundo actual, mostrando una mezcla de amargura y distancia, además de crueldad y corrosión. Esta fábula misantrópica es otro ejemplo que contribuyó a su reconocimiento internacional.
Hace rato que nadie se ríe con las películas de De la Iglesia, porque De la Iglesia quiere que el público salga del cine shockeado, eventualmente asqueado.
Todo es tan insustancial como la mousse de vainilla en la que Isabel oculta sus venenos. Las relaciones familiares y amorosas carecen de profundidad. También lo son los oficios y la lógica.
Puesta en escena con prolijidad y apostando a la progresiva creación de climas ligeramente extraños, 'La valija de Benavídez' se conecta con un sector específico del cine de terror argentino contemporáneo, aunque solo logra alcanzar el verdadero terror en su última escena.
No hace falta creer en Dios para disfrutar de este dramón de conciencia, que se ve más que contrapesado por un afilado, certero sentido del humor, por un elenco notable y, finalmente, por una construcción clásica que remite a John Ford.
Filmada con una decantación que no parece de debutantes, lo que da su ambigüedad a 'Los dueños' es el manejo del punto de vista, que funciona por superposición de opuestos.
A pesar de la considerable asesoría en el guión, los personajes no logran estar completamente desarrollados. Ni resultan ser atractivos ni, por el contrario, absolutamente repulsivos, que también podría haber sido una opción.
No es una película que merezca tomatazos ni mucho menos. Es, simplemente, un film fallido de un director que, con dos films estimables a sus espaldas, parece haber intentado una forma de locura narrativa a la que su carácter autoimpuesto convierte en movimiento falso.
Confirma que cuanto más complaciente se pone la corporación Hollywood, con mayor virulencia el género comedia se hace cargo de las broncas, animosidades, desbarranques y transgresiones que el cuerpo social fermenta.
El director holandés se revela aquí como un provocador lúdico, al plantear una comedia entre negra y absurda que transcurre en una mansión claustrofílica y claustrofóbica. Hay encierro, ahogo y perversión, pero en un tono ligeramente amable.