Los primeros diez o quince minutos del nuevo film de DreamWorks entusiasman, pero con el correr de la trama el efecto “Superman como villano” se va diluyendo. Como corresponde a estos tiempos, hay excelencia técnica y sobreabundancia de gags.
Funciona porque cree en lo que narra, poniendo la técnica al servicio del relato y el relato al servicio de la aventura. Aventura clásica, de esas que involucran aprendizaje, lealtad y héroes de ojos bien abiertos. Y no sólo porque sean búhos.
La expectativa que generaba un Lewis Carroll filmado por el responsable de tantas fantasías inolvidables se termina diluyendo en una lectura demasiado lineal, con más elementos de la mitología actual que el delicioso absurdo del original.
Lejos de ser una simple repetición del primer éxito y de los comentarios pesimistas de algunos críticos, el nuevo 'Shrek' no intenta, como en las dos entregas anteriores, caricaturizar los cuentos de hadas. En cambio, busca establecer un diálogo creativo con estos relatos.
Como los viejos seriales, 'Resident Evil 4' concluye con un virtual "continuará", dejando la acción a medias, algo que la quinta parte seguramente resolverá. La noción de continuidad es pertinente aquí, ya que estas películas no presentan grandes diferencias entre sí.
Desproporción entre tanto gasto y tanta pobreza. Pobreza de ideas, de innovación, de talento. Incluso de una mínima pizca de humor, de diversión, de entretenimiento en suma.
Por la combinación de efectos visuales de montaña rusa con fábula moral, 'Los fantasmas de Scrooge' termina pareciendo un cruce de Disneylandia con Pinocho. No por nada la produce Disney.
Coproducida por la propia Karla Souza a partir de su idea original, 'La caída' no sería lo que es de no ser por ella, y sobre todo por la relación que establece con la cámara llevada por Nicolás Puenzo.
Como suele suceder con muchos documentales de true crime, 'Allen vs. Farrow' parece alargarse para cumplir con el formato de miniserie. Esto es especialmente notable en el tercer episodio, donde comienza a aflorar una sensación de repetición.
Filmada a distancia y con un tono dramático neutro y parduzco, la puesta en escena de 'The Assistant' resulta deliberadamente despersonalizada, reflejando el mundo en el que se desarrolla. Esta elección estética es lo que la convierte en una experiencia desesperante.
Tal como en cine enseñó el maestro Eduardo Coutinho, una entrevista de cierta extensión permite que las máscaras se debiliten. Y eso es lo que sucede aquí, en más de un caso.
Los realizadores Francisco Rizzi y Hernán Martín eligieron para abordar el caso de Romina Tejerina, poniéndolo en el contexto de modos de pensamiento, prejuicios y reaccionarismos propios de parte de la sociedad jujeña.
¿Qué novedad o ángulo distinto puede aportar la descripción de un caso más -ficcionalizado, para colmo- que no representa sino la media de todos los hechos conocidos? Eso es lo que sucede con el film tunecino 'La bella y la jauría'.
El documental narra un episodio que parece inverosímil. La historia transcurre en los años 70, cuando todavía no se hablaba demasiado de “abuso infantil”.
La narración es implacable y la técnica es más cuidada de lo que suele estar en el realizador de 'Vikingo'. Las actuaciones y diálogos destacan, sin un solo actor que se sienta superficial recitando frases vacías. ¿Ha quedado atrás esa época? Ojalá.
La película de la realizadora española es valiosa no sólo por poner sobre la mesa un tema crucial, como es el del abuso sexual, sino por darle un desarrollo que ayuda a pensarlo.