Esta película búlgara, de nombre kilométrico, toca varios de los tópicos usuales en películas europeas a las que todavía se sigue llamando “de calidad”, y que tal vez correspondería llamar “de calidad media”.
Potencialmente es la palabra clave en esta crítica, ya que algunas deficiencias en la caracterización de los personajes convierten la obra número 3 de Jaoui en una colección de bocetos, en lugar de presentar una película completa y bien estructurada.
Lo que Bong no permite es que la película se le desbarate. Ganadora de varios premios al mejor guion, 'Parasite' sigue un plan definido que se cumple rigurosamente, desde el primer hasta el último plano.
Puede ser considerado un film cómico. Y también político. Aunque la película parecería no sentirse del todo cómoda en ninguna de esas categorías, y quizás por eso se busca un espacio de libertad en el que no hay obligación de ser ni cómico ni político.
Realismo sucio y policial negro confluyen en el debut de las realizadoras estadounidenses, que se deleitan con unas criminales primerizas no exentas de dudas y torpezas.
Como el virtuoso silbido de sus personajes de ficción, que suena con la fuerza de una orquesta, Porumboiu parece estar explorando un lenguaje brillante pero enigmático, del cual únicamente él conoce su verdadero significado.
Es curioso que en una de esas películas en las que se supone debería pasar de todo, como persecuciones, disparos y explosiones, hay menos actividad que en aquellas a las que se les atribuye que "no pasa nada". La trama carece de desarrollo; todo se siente como post-its adheridos a un tablero vacío.
La película de Peele es ambiciosa, sobre todo para una opera prima, y el realizador y guionista sale airoso. Cruza géneros con acierto (...), logra muy buenas escenas de miedo (...) y en el terreno de la política racial desliza un par de comentarios de gran audacia.
El realizador sueco es un observador agudo del mundo actual, mostrando una mezcla de amargura y distancia, además de crueldad y corrosión. Esta fábula misantrópica es otro ejemplo que contribuyó a su reconocimiento internacional.
Hace rato que nadie se ríe con las películas de De la Iglesia, porque De la Iglesia quiere que el público salga del cine shockeado, eventualmente asqueado.
Todo es tan insustancial como la mousse de vainilla en la que Isabel oculta sus venenos. Las relaciones familiares y amorosas carecen de profundidad. También lo son los oficios y la lógica.
Puesta en escena con prolijidad y apostando a la progresiva creación de climas ligeramente extraños, 'La valija de Benavídez' se conecta con un sector específico del cine de terror argentino contemporáneo, aunque solo logra alcanzar el verdadero terror en su última escena.
A pesar de la fluidez de la cámara, las actuaciones impactantes y una sensorialidad envolvente que pueden hacer creer que se trata de una obra significativa, al profundizar un poco se revela que el quinto trabajo del director mexicano "resuena" más de lo que realmente es.
No hace falta creer en Dios para disfrutar de este dramón de conciencia, que se ve más que contrapesado por un afilado, certero sentido del humor, por un elenco notable y, finalmente, por una construcción clásica que remite a John Ford.
Filmada con una decantación que no parece de debutantes, lo que da su ambigüedad a 'Los dueños' es el manejo del punto de vista, que funciona por superposición de opuestos.
A pesar de la considerable asesoría en el guión, los personajes no logran estar completamente desarrollados. Ni resultan ser atractivos ni, por el contrario, absolutamente repulsivos, que también podría haber sido una opción.