El film, creado con una tristeza brillante en la Bretaña, cuenta la melancólica conexión entre un padre y la nueva docente de su hijo. Son los protagonistas de un melodrama donde el destino parece llevarlos a un inevitable desencuentro.
La primera película de Mumenthaler se centra más en la creación de atmósferas, personajes y conexiones que en el desarrollo de un guión tradicional. Destaca el uso dramático del espacio y ofrece un retrato único de la hermandad como una especie de fatalidad.
La protagonista enfrenta un pasado que pensaba superado y busca una reconciliación familiar. La directora aporta un enfoque documental, que se refleja en la forma de capturar los paisajes y en el uso de actrices no profesionales.
La noción de un agente catalizador que revela lo que estaba oculto en un sistema no es innovadora. En Human Factors, la inquietud se siente más difusa, lo que provoca una falta de la tensión y el peligro que caracteriza al mejor trabajo de Haneke.
Durante once años, el director capturó cada aspecto de la vida de su familia judía, actuando como el nexo entre la vida real y la pantalla. El resultado es una representación incomparable y universal, una especie de "aleph cinematográfico".
Esta película emana una extraña sensación de atemporalidad. Es posible que eso se deba a que una familia aislada, por su propia naturaleza, queda indiferente al paso del tiempo. También puede que la obra en sí logre transmitir esa idea de situaciones que, por la falta de estímulos y aire fresco, se deterioran.
El relato fluye gracias a una cámara atenta y dinámica, junto a magníficas actuaciones. Sin embargo, el enfoque del director no lleva muy lejos la trama, que se queda en una especie de neocostumbrismo limitado.
Para que un documental familiar tenga vida, es esencial simular cierta espontaneidad, lo cual demanda un significativo esfuerzo del hijo realizador para suavizar a los sujetos.
Primer film argentino de terror realmente exitoso en años, el de Diment sabe exactamente lo que busca y cómo lograrlo. Su audacia al sumergirse en el 'gore' y lo fantástico es digna de admiración.