La nueva producción de Suar destaca por su calidad técnica y su capacidad de entretener. Es una obra excepcional y provocadora, superando los habituales estándares del cine argentino.
La película transita entre el dolor y la desesperanza, para luego explorar la lucha y, finalmente, la épica. Es una obra sobre la guerra que también sirve como guía sobre la responsabilidad cívica y la participación política.
Las intenciones de Tavernier no son evidentes. La historia se cuenta desde una impersonal tercera persona, como muchos dramas históricos, lo que impide que se perciba la pasión amorosa de Marie y la claridad política de Chabannes.
El enfoque irónico y, a veces, mordaz de Stillman se alinea perfectamente con el de Austen, lo que convierte a la película en un escenario donde el subtexto brilla. Además, Stillman no se siente intimidador ante la idea de que el cine deba carecer de diálogos. Esta característica persiste en su estilo.
Queda como una suerte de broma menor, sólo esporádicamente graciosa, más propia de un ejercicio curricular de fin de año que de un largometraje de exhibición pública.
La segunda película de Sandoval establece su posición como un nombre destacado en el cine. Su enfoque cinematográfico sigue de cerca a Cristóbal y sus dificultades, evitando caer en juicios simplistas o en una mirada moralista.
Gondry utiliza una serie de extravagancias en sus planos, muy breves y similares a los de un videoclip, lo que hace que las imágenes resulten confusas y poco claras. En su obra, la atención se centra únicamente en lo visual.
Esta película destaca por tres actuaciones sobresalientes. Laura Dern brilla, al igual que Martha Kelly. Sin embargo, es Scarlet Johansson quien, con su interpretación de Nicole, añade matices tan profundos que su actuación se convierte en un referente y un verdadero estudio de carácter.
La presencia constante de Bertuccelli en cada escena, junto con un excelente casting y dirección de actores, son dos de los principales logros de 'La reina del miedo', destacándose actuaciones memorables, por breves que resulten.
Ver '2012' es similar a visitar a un amigo adinerado un sábado por la tarde, donde nos retiene en una silla durante casi tres horas mientras nos muestra cómo arrasa con su costoso Rasti recién regalado por sus padres.