'A Perfectly Normal Family' se cuenta a través de la perspectiva de Emma, alter ego de la directora, lo cual es fundamental ya que es una decisión narrativa crucial.
'Naomi Campbell' destaca por su excepcional atención al detalle visual, presentando encuadres que recuerdan a la pintura sin caer en la estética vacía. La alta definición aporta una claridad asombrosa, y el uso de imágenes granuladas refuerza el enfoque documental con un rigor estético notable.
Daría la impresión de que está llamado a despertar la empatía del espectador. Así como los internados. Este crítico, al menos, para que le pase eso necesita que los personajes sean tales.
La película no logra ser completamente satisfactoria. La conclusión se siente alargada, el tono a veces es demasiado serio y peca de incluir demasiadas desgracias. Sin embargo, presenta un estilo distintivo.
A mitad de la película, se produce un cambio drástico. Lo que antes era ambiguo se convierte en dicotómico, lo que estaba incompleto se revela, y la dualidad se simplifica a una clásica lucha por la supervivencia al estilo estadounidense.
El relato de 'Fuocoammare' es fragmentado, ya que el director opta por no conectar ambas realidades, llevándolas a coexistir sin interacción. Esta separación contribuye a que la película se sienta desequilibrada.
La historia de 'Vientos de agosto' se estructura en momentos de escape, ofreciendo al espectador la oportunidad de completar lo que queda por decir. Puede que sean ondas narrativas que fluyen y regresan sin cesar.
La nueva película del director de Plaza de almas, refleja a través de su protagonista, que se mueve entre dos naciones, un estilo de cine observacional con elipsis y silencios. Sin embargo, eventualmente revela de manera clara los conflictos internos de sus personajes.
La película presenta un estilo nórdico en su puesta en escena, destacándose por una seriedad y control sobre cada detalle. En su cuarto largometraje, el director sueco nos sumerge en una crisis familiar que invita a la reflexión.
A diferencia de otras comedias de acción que hacen ingeniosos los momentos cotidianos, en esta película, los excesivos disparos y explosiones se presentan de manera convencional, y el humor resulta ser bastante complaciente.
La primera película del cineasta argentino residente en México es claramente autobiográfica y muestra el extenso y difícil camino hacia la madurez de Javi, el protagonista y narrador, que es el hermano menos destacado de un militante que ha desaparecido.
Peretti estuvo al mando de la dirección, escritura, entrevistas, fotografía y edición de esta película, la cual destaca por su pasión, un enfoque amateur y un profundo compromiso.