Parece una película de los ’80, enteramente sostenida sobre la incógnita de si el hijo treintañero se atreverá, o no, a confesar su homosexualidad ante la familia hipertradicionalista.
La comedia de Vera destaca por su fluidez, elegancia y agudeza en los diálogos, atributos poco comunes en el cine nacional. Además, el elenco se despliega con gran soltura, liderado por las actuaciones de Darín y Morán.
El filme podría haberse convertido en un melodrama, sin embargo, su atmósfera liviana y abierta a lo inesperado lo transforma en una comedia. En esta obra no se persigue la risa, sino que se exploran los altibajos de una relación.
Brac es el cineasta que más refleja el estilo de Rohmer en la actualidad. Al igual que el creador de "El rayo verde", parece crear un universo vibrante y luego se dedica a contemplarlo con deleite.
Wainraich, coguionista de la película, mezcla el estilo de humor deadpan, donde el comediante mantiene una expresión seria incluso en situaciones hilarantes, con una sensación de desgano que no logra conectar.
La serie presenta a dos actores talentosos que luchan por darle vida a situaciones poco creíbles y carentes de humor. La falta de química entre ellos es evidente, y la subtrama solo logra contribuir a una experiencia aún más decepcionante.
La trama de Tokio va más allá de un simple romance; se centra en un levante. La película está envuelta en una atmósfera densa y sombría, contrastando con el ligero optimismo que se pretendía transmitir.
Estibal busca ocultar su diferencia cultural, adoptando los peores estereotipos de las dos partes en conflicto, lo que resulta en una película que se siente doblemente degradante.
En ciertas fantasías o sueños, hay una secuencia que muestra una tortura en la que el personaje se imagina levitando. Esto resta más de lo que aporta, ya que no encaja con el estilo hiperrealista de la narración.
Los guionistas intentan romper con la monotonía de los clichés a través de giros inesperados. Sin embargo, la película no utiliza estas inverosimilitudes como una forma de complicidad con el espectador, lo que la lleva a un ridículo que resulta poco divertido.
Lamentablemente, 'Ava' no es la biografía que uno esperaría de Ava Gardner. La película resulta ser una experiencia caótica que no logra tomar en serio su propia trama.
El film paraguayo se adentra en la comedia y se destaca por su dinámica visual. La historia vibrante de Víctor, un adolescente, se desarrolla de manera ideal en un laberinto de pasillos, habitado por un elenco bien integrado.
Escalante muestra similitudes con Haneke y Bruno Dumont, así como un vínculo con el influyente Robert Bresson. Su forma de abordar lo trágico, lo brutal y lo irreprimible es notable y se refleja en su estilo único.
Es una extensión de sus publicaciones en blogs y Twitter. En esta obra se presenta como lo que él mismo se encargó de construir. Más adelante, se impone un castigo, como indica la moral dictada por Hollywood.
La idea de reunir a un grupo de amigas en una terraza bajo el sol se desploma al ser utilizada por una trama que solo se burla de ellas, representándolas como meras caricaturas de la clase media de la época de Menem.