Una superproducción que no llega a la altura del excelente relato del film. Escrito en clave de crónica periodística, explica el origen de una pandemia a través de su héroe con momentos de efectiva tensión entre los espectadores.
La personalidad hiperquinética del actor choca con la narrativa; su comicidad, fundamentada en una serie de muecas exageradas, sofoca cualquier matiz del relato.
Algo así como una autobiografía en donde los recuerdos de su vida sentimental se exponen con elegancia, sentimiento y un abanico de recurso narrativos para ofrecer una puesta fluida, inteligente y emotiva.
En el cine reciente, la escatología se ha convertido en un recurso habitual dentro de la comedia, especialmente en la estadounidense. Aunque a veces se utiliza de manera efectiva, en la mayoría de las ocasiones se reduce a meros gags.
El último film de Wes Anderson demuestra su habilidad para crear universos y personajes atemporales. La narrativa presenta un amor sencillo y hermoso que invita a su exploración.
Sally Potter desarrolla una narrativa tranquila que, aunque se intensifica hacia el final con un predecible crescendo dramático, refleja su intención de explorar las motivaciones y acciones de sus personajes. Esta perspectiva humanista se aleja del juicio y, en cambio, busca una comprensión profunda.
Con todos los consejos de sus películas previas, esta última entrega de la saga recurre a la fórmula de una premonición relacionada con un accidente inminente. Se basa en el humor negro a expensas de la solidez de la narrativa.
Una buena película, ambiciosa al intentar anclar un policial con la convulsionada historia de un país y en ese sentido, a la hora de demostrar su hipótesis sobre el estado actual de las cosas.
Efectiva en su desvergonzada manipulación del espectador, '127 horas' es una película menor que logra ciertos momentos de cine. Lo demás es puro golpe de efecto.
Hijo de un Dios y una mortal, el héroe que transita su vida con esta dualidad es pintado desde su costado más humano y usando su fuerza en favor de la fragilidad del hombre.
Cumple con la premisa de resucitar el terror gótico con un despliegue visual ajustado, atravesando cada uno de los tips del género y resignificándolos en el presente.
Cierta pereza del director, o en todo caso, la imposibilidad por ir más allá de lo que se establece en el guión no permite que la película levante demasiado vuelo.
Con una precisión y un distanciamiento notables del melodrama que desarrolla, el film se asienta en el eco fantástico de la inolvidable Vértigo de Alfred Hitchcock.