Una comedia chata que pretende más de lo que puede dar. Un ejercicio de apropiación tramposo que ni Tchaikovski ni cualquier otro compositor, por genial que sea, pueden redimir.
La divertida crueldad de ciertos chistes, que se basan en el patetismo de cada uno de los personajes, pierde fuerza ante la necesidad de incluir el drama y la corrección política, que se convierten en el núcleo de varias historias con finales felices.
Por momentos extremadamente tonta, en otros efectiva en la sucesión de gags moderadamente incorrectos, la película no logra superar a la desopilante 'Borat', se ubica varios escalones debajo de la revulsiva 'Brüno', y de esta manera se convierte en un producto a medio camino.
El resultado es desparejo, por momentos caótico y los chispazos de humor y originalidad no alcanzan para sobrellevar cierto tono canchero y banal sobre el destino de los personajes.
Un thriller político sin sorpresas, que tiene la mala suerte de ser contemporánea con las muy buenas producciones televisivas que abordan el tema del poder a cualquier precio y la política como una herramienta para el provecho personal.
El pelado Jason Statham es el motor que propulsa esta película de género, con persecuciones y matanzas muy bien coreografiadas. Dentro de lo suyo, está bien resuelta.
Aunque no logra la misma profundidad y poesía de 'Se levanta el viento', la película que marcó la despedida de Hayao Miyazaki, es asombroso que dos obras maestras de la animación japonesa se estrenen en el mismo año.
A pesar de que el tema sugiere un enfoque místico, el inicio resulta alentador. Clint continúa vivo y trabajando, y ha decidido posponer su despedida como director.
La opera prima de Hardy destaca por un guión meticuloso que se entrelaza con la realidad, aportando un notable nivel de credibilidad a la película. Es una excelente forma de captar la atención del público.
Película que destaca por su ambiente y las actuaciones de sus protagonistas. La dirección de Fernando Salem muestra una obra reflexiva y sobria, equilibrando perfectamente el drama con destellos de humor.
Con la obra de John Carpenter como horizonte, esta película, en su aparente liviandad y sin un toque de solemnidad, presenta un discurso político que invita a reflexionar sobre la soledad, el aislamiento y la falta de solidaridad.
Todo lo que se había desarrollado con cuidado a lo largo de la película se desmorona, como si el director hubiera dejado de confiar en que el público pudiera resolver los enigmas que envuelven la historia.