Está potenciada por la increíble banda sonora de Glass y una serie de imágenes impactantes y ricas en texturas. El resultado es complejo y desafiante, pero, al mismo tiempo, resulta extrañamente cautivador.
Una película de guerra en la que nadie parece experimentar miedo, incertidumbre o angustia. Tras 'Saving Private Ryan' y 'Dunkirk', resulta sorprendente que todavía se produzcan filmes bélicos de esta manera.
A medias entre ser una película de animación, de cine negro y una bufonesca comedia. Es un ejemplo de sabiduría técnica que derrocha exuberancia, una auténtica maravilla.
Es una película policíaca de lo más divertida, con muchas risas, mucho estilo e interpretada con brío por un reparto de calidad. Además, confirma a Saoirse Ronan como una Diosa de la comedia.
Todo parece forzado y poco auténtico. Comienza de manera letárgica y culmina en un final que no se siente adecuado, además de contar con protagonistas que resultan indiferentes.
A pesar de una imponente interpretación de Zellweger, no expone el corazón oscuro de los últimos años de Garland, creando un atractivo drama de backstage, pero sin meterse en la piel de su protagonista.
Se puede decir que '1978' es menos divertida que '1994'. Sin embargo, refuerza la noción de que la narración en episodios de largometrajes puede ser una forma efectiva de contar historias extensas y ambiciosas.
Joanna Hogg ofrece una magistral clase sobre cómo realizar una secuela: más profunda, más entretenida y más creativa que la anterior. Es una cineasta que se encuentra en el apogeo de su talento.
Rompe con la narración convencional a favor de un enfoque sofisticado y más elíptico. Requiere paciencia, pero ofrece abundantes recompensas. Interpretada a la perfección por Law y Coon.