Todo parece forzado y poco auténtico. Comienza de manera letárgica y culmina en un final que no se siente adecuado, además de contar con protagonistas que resultan indiferentes.
A pesar de una imponente interpretación de Zellweger, no expone el corazón oscuro de los últimos años de Garland, creando un atractivo drama de backstage, pero sin meterse en la piel de su protagonista.
Se puede decir que '1978' es menos divertida que '1994'. Sin embargo, refuerza la noción de que la narración en episodios de largometrajes puede ser una forma efectiva de contar historias extensas y ambiciosas.
Joanna Hogg ofrece una magistral clase sobre cómo realizar una secuela: más profunda, más entretenida y más creativa que la anterior. Es una cineasta que se encuentra en el apogeo de su talento.
Rompe con la narración convencional a favor de un enfoque sofisticado y más elíptico. Requiere paciencia, pero ofrece abundantes recompensas. Interpretada a la perfección por Law y Coon.
La ambigua naturaleza de la justicia se maneja aquí con gran inteligencia, y el veredicto final te mantiene siempre en tensión. Sin embargo, con algo menos de indulgencia habría funcionado mejor.
Aunque no logra provocar una conexión emocional profunda, es una respuesta audaz, compasiva y poética a las biografías cinematográficas comunes. Además, reafirma a Kristen Stewart como una de las actrices más fascinantes del momento.
'Fear Street Part 1: 1994' es una película de terror sumamente entretenida. Ofrece un emocionante recorrido por los elementos del horror de los años 90 que, de alguna manera, logra ser tanto entrañable como innovadora.
Hace algunas observaciones interesantes sobre las prácticas de los ciclistas, pero le faltan matices, especificidad y originalidad para ponerse el maillot amarillo.
Ni siquiera la presencia de Halle Berry logra revivir esta anticuada combinación de película deportiva y drama familiar. Al final, el exceso de clichés deja una sensación de agotamiento.