En sus mejores momentos, 'El chico' es un trabajo genuinamente conmovedor de un artista en transición, todavía buscando el punto óptimo entre la comedia y el drama.
Nada de lo que sucede en 'Fist Fight' sugiere una relación con la realidad del dinero o del cuerpo humano, ni siquiera con las reglas básicas del tiempo y el espacio. ¿Pero a quién le importa, verdad?
Las escenas, algunas muy divertidas y otras un tanto tediosas, se entrelazan entre sí. Los personajes experimentan despertares de sueños dentro de sueños. No se trata de algo profundo, sino de una representación absurda de cómo la vida interna puede desmoronarse.
Una mezcla desigual de sátira y melodrama. La película, que es demasiado larga, nunca logra encajar del todo. El drama resulta intencionadamente críptico y extraño.
Los estudios de personaje discretos, lentos y ambiguos son bastante comunes en los festivales, pero pocos nos recuerdan que todavía hay cosas ahí fuera que son tan grandes como un mito.
El resultado evoca una especie de nostalgia agridulce, no por los tan mitificados años 80, sino por un guionista y director más joven y fresco, capaz de hacer mucho más con mucho menos.
Como comedia de acción, 'Spenser Confidential' no cumple, ya que carece de momentos divertidos y su secuencia de acción resulta débil y poco memorable.
Da su versión más encantadora cuando se muestra poco ambiciosa. Se ve debilitada por las historias de fondo del héroe y el villano, además de por subtextos que no logra articular claramente.
Una débil copia del clásico de Hitchcock, esta versión de Ben Wheatley ha eliminado las ambigüedades que hacían intrigante la original, transformándola en un drama pesado y carente de sustancia.
El pesimismo en la película se manifiesta de forma tan precisa que trasciende una simple postura, convirtiéndose en una auténtica perspectiva del mundo. Este enfoque resalta el potencial del cine para ofrecer una experiencia emocional verdadera.
Si hacer este tipo de películas fuera sencillo, habría más realizadores involucrados. Anderson demuestra su maestría al dirigir escenas, mostrando un notable entendimiento del entorno y las proporciones.
Un procedimiento policial subvertido se desmorona en una moralina predecible. La ópera prima de ficción de Sandhya Suri carece de sutileza cuando más cuenta.