Una débil copia del clásico de Hitchcock, esta versión de Ben Wheatley ha eliminado las ambigüedades que hacían intrigante la original, transformándola en un drama pesado y carente de sustancia.
El pesimismo en la película se manifiesta de forma tan precisa que trasciende una simple postura, convirtiéndose en una auténtica perspectiva del mundo. Este enfoque resalta el potencial del cine para ofrecer una experiencia emocional verdadera.
Si hacer este tipo de películas fuera sencillo, habría más realizadores involucrados. Anderson demuestra su maestría al dirigir escenas, mostrando un notable entendimiento del entorno y las proporciones.
Un procedimiento policial subvertido se desmorona en una moralina predecible. La ópera prima de ficción de Sandhya Suri carece de sutileza cuando más cuenta.
[Jones] pone a prueba los límites de la paciencia humana. Con un guion insípido y carente de hilo narrativo, 'Mute' se enfrenta a la necesidad de depender únicamente de lo visual, dejando a un lado el desarrollo de personajes que resultan desagradables.
Contiene algunas de las imágenes más sublimes sobre una juventud en la que todo es posible, pero también captura la desesperanza y la soledad de ser joven sin nada que hacer.
Se basa en clichés típicos del thriller, pero la trama es débil, presentando un romance que recuerda a los que aparecen en los anuncios de marcas de tecnología y teléfonos móviles.
Es una película que parece haber sido diseñada más que dirigida, y editada en torno a principios de color y línea, más que en torno a la actuación o la trama.
Gudegast logra captar la atención del espectador a lo largo de la mayor parte de los 140 minutos. Aunque carece de originalidad y cae en un machismo estancado, su enfoque directo permite que la historia funcione.
Perturbadora y divertida de forma oscura. Una visión del mal absoluto que de alguna manera se vuelve más inquietante y sugestiva cuando es más obvia y literal.
La tediosa precuela de 'The King's Man' carece de la diversión violenta de sus predecesoras, intentando equilibrar entre la comedia y la inteligencia, pero termina sucumbiendo más hacia lo absurdo.
La película resulta agotadora y carece de intensidad. La inclusión de un contador de tiempo no logra crear tensión, y el antagonista de la Interpol es tan ridículo que no aporta nada a la trama.