La séptima película de Sofia Coppola parece ser la más ligera, pero realmente sorprende con este romance que, en esencia, se desarrolla entre un padre y su hija.
Drama familiar con un toque de magia y momentos de humor sutil. Es un placer encontrarse en el cine con la realidad, una realidad que refleja a mujeres auténticas, a personas honestas y felices, a pesar de las adversidades.
Última película del prolífico director y, seguramente, una de las más flojas. Ozon se mueve entre la parodia y el drama, pero no logra establecer el tono adecuado.
De una historia sencilla, con colores y luces almodovarianos y televisivos, sale una comedieta sembrada a ratos y con menos momentos de vergüenza ajena de los esperados.
Odenkirk es muy creíble como ese don nadie. Los secundarios y los villanos también aportan diversión para que tomemos en serio a este nuevo personaje que aspira a algo más.
Si el cine es una suerte de hipnosis, Berger es el perfecto hipnotizador y su tercera película no quiere cínicos, sino creyentes en la magia, en el espectáculo y en dejarse llevar en el viaje.
Comedia gamberra. Al más puro estilo 'Airbag' o del Guy Ritchie previo a 'Sherlock Holmes', aunque no logra igualar a ninguna de las dos. Carece de los recursos del segundo y no alcanza el nivel desenfrenado de la primera.
Esta película agrega giros inesperados a la típica trama de 'no te metas con la familia de Neeson', combinándola con el concepto de un lobo solitario que busca redención. Una historia que atrapa y sorprende en cada momento.
Diseñada principalmente para ser un entretenimiento veraniego. Aunque es fácil de olvidar, logra ser lo suficientemente amena a lo largo de gran parte de su duración como para justificar su existencia.
Es un relato de amor puro. Un romance que evoca el viejo Hollywood con sinceridad, impregnado de música, vestuario y diseño que transportan al espectador a una época dorada.
Blanchett logra que el retrato complejo de su personaje sea verdaderamente destacable. La película TÁR presenta un ritmo y una musicalidad que crean una experiencia inteligente y envolvente, llevándote por caminos inesperados.
Un proyecto que a primera vista parece simple, sin arriesgar en su narrativa, se revela como un desafío que no resulta fácil de abordar. Un encantador debut tras las cámaras de Robin Wright.