Nada destaca ni pretende hacerlo en su puesta en escena, solo la propia presencia de Maïwenn rompe un poco y distrae de tanta fórmula. Pero, claro, está Johnny Depp, suficiente para despertar mayor interés.
Cumberbatch se presenta en un constante estado de neurosis que resulta cautivador. Foy, por su parte, encarna un estoicismo notable. La película incluye muchas caras conocidas, lo que sugiere que Benedict, como productor, busca aportar color a una historia que verdaderamente lo necesita.
Es un musical en mayúsculas, un musical clásico como aquellos de la MGM que abrazaban las canciones pletóricos. Es un musical, sobre todo, para quien le gusten los musicales.
Una grandiosidad y megalomanía, sobre todo, emocional que no inventa nada, pero que queda como respetable biopic no tanto del hombre debajo de la Torre, sino de la Torre misma.
Se adentra en la obra del artista al detalle, los rostros cobran aún más vida, las torsiones de sus protagonistas se hacen más reales, la nada en sus fondos oscuros más infinitas. Bien narrado.
Whitney se defiende por dos buenas razones: porque ver a La Voz cantar de nuevo en conciertos y grabaciones antiguas sigue dejando alucinado; y porque contiene bastantes bombas informativas.
'Loro' es un retrato emocional del hombre tras la máscara del poder. Es una obra plenamente de Sorrentino que invita al espectador a reflexionar. Servillo, como siempre, ofrece una actuación sobresaliente.
Stewart y Dern ofrecen interpretaciones sobresalientes en medio de un debate cautivador, aunque poco más. La primera hora logra mantener el interés, sin embargo, posteriormente se transforma en un ciclo repetitivo con una dirección que avanza lentamente.
Se mira en los clásicos para reinterpretar el género en el mundo de Rihanna y Beyoncé. Siguiendo la estela de Moulin Rouge, casi como lo hizo La La Land, pero sin la nostalgia romántica y millennial de la película de Damien Chazelle.
Un protagonista en una de sus mejores interpretaciones, Ben Foster entregándose por completo, pero la fotografía carece de profundidad. Todo lo que observamos ya era conocido, y Frears una vez más no profundiza para revelar algo más.