Este nuevo Jumanji está diseñado para entretener a toda la familia, aunque carece del trasfondo oscuro de la película original. La acción cede protagonismo a los chistes y momentos cómicos, lo que puede resultar un poco decepcionante para quienes buscan aventuras más intensas. Sin embargo, es posible que a Alan Parrish le hubiese gustado este nuevo
Fisher Stevens sorprende con este drama social que sigue todas las reglas del cine indie de bajo presupuesto, a pesar de contar con una estrella como Justin Timberlake.
Es una comedia romántica vibrante que se desarrolla en torno a un macguffin muy millennials, adornada con un toque de purpurina. Esta película tiene el potencial de convertirse en una de esas imprescindibles que deberías ver antes de llegar a los 30.
Los giros en la historia, característicos del director y del género, resultan tan anticipados como predecibles. Sin embargo, a Shyamalan parece no importarle esto en esta ocasión. El director se enfoca más en explorar el cine a través de los dos niños protagonistas.
Braff ha eliminado de un plumazo las sutilezas y los diálogos brillantes que deberían estar presentes en la interesante premisa que plantea. En su lugar, opta por el exceso.
Es la tercera vez que Tom McCarthy nos presenta una historia extrapolada de la normalidad y logra que nos sintamos emocionados y cautivados por la soledad de sus personajes.
La escena inicial ofrece 40 minutos de puro deleite, un arranque gozoso que culmina en un gran festín visual. Esta película es un disfrute absoluto, dedicada a la cocina, y presenta una encantadora historia de amor.
Fresca, ligera y sorprendente, con diálogos cínicos y ágiles que abordan las relaciones de manera inteligente, además de contar con interpretaciones excepcionales.
El reparto es un reflejo de la cultura pop y un recorrido por su filmografía. Verlos divertirse en medio de un apocalipsis zombie de sangre controlada es, en ocasiones, suficiente para disfrutar de la película.