Ella es la nouvelle vague en estado puro. Con su última película realizada a los noventa años da un lúcido y emocional testimonio sobre su obra y su concepción de la vida, íntimamente ligada al arte.
La película presenta una narración irregular, donde algunas secuencias alargadas ralentizan el ritmo general. Su verdadero clímax se alcanza en la segunda mitad, momento en el cual emerge el drama de forma contundente.
Entretiene con un atractivo diseño visual. Pero conocer verdaderamente a Barnum, su principal personaje y padre del show business es materia para otra película.
Tiene un impecable nivel formal, con buen diseño de producción, cuidado especial en las escenas de batallas y creativa utilización de efectos especiales.
La película es un valioso testimonio que permite disfrutar de lo mejor del repertorio de esta cantora universal y recordar su voz y su presencia, que, indudablemente, cambió el panorama de la música popular en la Argentina.
Suerte de poético y amargo fluir de la conciencia, deslumbra por su tratamiento sonoro y fotográfico y esa Francisca Gavilán personificando a la cantora, capaz de descubrir las maravillas de la vida, dejar un legado eterno de música y vida y como la película dice, desplegar las alas.
El resultado no es el mejor porque abunda en desniveles narrativos. Afortunadamente, hay una preeminencia de importantes actuaciones del elenco femenino.
Esta comedia superficial, de argumento inverosímil, abundante en clichés, lugares comunes y situaciones poco divertidas, pero que pretenden serlo, tiene un equipo actoral que muchos envidiarían.
Desborda cualquier límite, nunca aburre y puede ser disfrutada por seguidores obsesivos de "gores" extremos que puedan tolerar también chistes bobos y humor negro.
Con subtramas bien elaboradas y un equipo de lujo, 'Mi primera boda' crece y se convierte en una divertida comedia, tan poco tratada por el cine argentino como género, como si se tuviese miedo de burlarse de uno mismo y no parar de reír.