La película se caracteriza por su meticulosa atención al detalle, complementada con una poderosa banda sonora creada por la talentosa cellista islandesa Hildur Guonadottir.
El filme carece de innovación y se apega a una comedia básica que utiliza recursos simples, aunque cuenta con la efectiva simpatía de actores como Jason Bateman, Charlie Day y Jason Sudeikis.
Impecablemente narrada, no concreta sus iniciales promesas y ciertas incongruencias narrativas se disimulan con sus admirables desbordes kinéticos a lo James Bond.
La representación de un tema tan áspero como la trata requiere de personalidades fuertes que consigan el tono adecuado para crear una comparación efectiva, pero no todos consiguen lograrlo.
La estructura del relato puede resultar confusa en algunos momentos, ya que presenta problemas temporales que afectan su fluidez. Además, los diálogos y los personajes parecen encasillados en un tradicionalismo que carece de frescura y se apega a los clichés.
El absurdo y la risa se entrelazan en este brillante anacronismo visual, que incluye elementos multimedia. Es un divertido pastiche que captura de manera muy precisa nuestra realidad, llena de contrastes y peculiaridades.
La trama sigue un camino convencionale carente de sorpresas o giros sorprendentes. Todo resulta predecible y sencillo, con emociones que se siente deslucidas.
Una dosis sutil de suspenso, ya que los giros son predecibles, pero las escenas mantienen su credibilidad. En resumen, es una película perfecta para aquellos que disfrutan del terror sin ser demasiado exigentes.
Entretiene, habrá que ver si este Aaron Cross, personificado por el californiano Jeremy Renner, puede ponerse a la altura de los superhéroes de un escritor como Robert Ludlum, el verdadero creador de Bourne.
Con un guión excepcional, 'El hombre más buscado' tiene al director perfecto y a un fotógrafo destacado. La narración, aunque intensa en ocasiones, mantiene siempre la cohesión y la tensión, lo que permite a Corbijn crear una historia de espionaje al estilo tradicional.
Una directora fascinante que tiene la habilidad de construir atmósferas y situar momentos sin necesidad de explicaciones. Su capacidad de síntesis y los finales impactantes que presenta la destacan. Lucía Garibaldi es, sin duda, una cineasta contundente y sólida.
La película "Mía" arranca de manera algo confusa, pero logra mantener un buen ritmo, aunque su desenlace puede resultar predecible. Sin embargo, lo que realmente atrapa al espectador son la exploración de los sentimientos y la profundidad emocional que transmite, en lugar de centrarse únicamente en la marginalidad y la discriminación.
Sin música de fondo y con un Schubert que la enfermedad ya no puede resistir, 'Amour' revelando la fragilidad de la vida frente a la muerte, utilizando elementos mínimos y austeros, junto con imágenes impactantes pero verídicas.
Con un ritmo constante y una gran cantidad de escenas sangrientas, esta obra destaca por su manejo excepcional del sonido, su fotografía cautivadora y una hermosa canción que cierra la experiencia.