Algunos pasajes de más, atribuibles a problemas propios de realizadores debutantes y ciertas sobreactuaciones, no impiden que este "melodrama fantástico" alcance cierto atractivo.
El filme, a pesar de tener ciertas deficiencias técnicas y en su guión, conserva una sensación de frescura y espontaneidad, logrando destacar en sus elementos más humanos y solidarios.
La obra de Joseph Kosinski resalta principalmente por su impactante diseño visual, efectos especiales espectaculares y escenas casi oníricas, donde predominan tonalidades blancas en paisajes helados.
Es una película entretenida que presenta reflexiones sobre la xenofobia y el autoritarismo, al tiempo que destaca las marcadas diferencias entre dos realidades. Además, el diseño de producción es digno de reconocimiento y aplauso.
Es una película de acción al estilo clásico de Gibson. Con un inicio lleno de acción, la historia se torna predecible, intensificando los estereotipos, exagerando situaciones y culminando de forma poco creíble y desmedida.
La producción se destaca por su belleza, con un tono general cautivador y una música encantadora. Será interesante explorar más obras de esta directora.
Buen ritmo en la historia, tradicional el tratamiento de los caracteres, pero el núcleo de la narración, el romance, luce poco apasionado, un tanto insípido y la poesía está ausente.
No todo resultó ser tan efectivo, ya que hay desequilibrios en la narrativa, diálogos que a menudo son excesivamente complejos para la naturaleza de las situaciones y algunos personajes que carecen de credibilidad.
Este filme presenta ciertas fallas en su forma, donde el enfoque melodramático evoca estilos anteriores de neorrealismo, culminando en un tenebrismo que se siente algo anticuado.
La historia, que prometía frescura, se siente saturada de citas y reflexiones sobre la vida y el arte, pero en un tono que resulta poco natural y algo rígido.
A pesar de que la trama no sea innovadora, los actores, con su autenticidad y encanto, consiguen ganarse el corazón del público gracias a su sentido del humor.
Cine con elementos experimentales, mucha cámara en mano, excelente despliegue fotográfico y cuidado montaje, 'Pompeya' atrae con su fragmentarismo y esa discontinuidad característica.
Esta versión combina elementos oscuros y hermosos, destacando una impactante escena dorada donde un espejo se derrite como un reloj de Dalí. El diseño visual del filme es realmente impresionante.
La memoria se recicla y, aunque los viejos juegos ya no tienen la misma calidad, sus melodías y las imágenes que alguna vez fueron queridas evocan realidades que permanecen imborrables en nuestra mente.
El director Pascal Chaumeil realiza un excelente primer trabajo en el cine, utilizando recursos clásicos que, aunque son familiares, siguen siendo efectivos.