Es un viaje interior con sorpresas a lo largo del camino. Su recorrido tiene movimiento y pequeñas aventuras entretienen tantos kilómetros de paisaje. Sencillamente contada y con un elenco donde sobresale Martin Sheen.
Este original testimonio muestra el contraste entre la popularidad de la televisión y la censura al mundo del arte y el espectáculo como representantes de un oficio sin utilidad y sentido.
En esta ocasión, el filme se destaca por su acción en lugar de suspenso. La búsqueda de la chica secuestrada y la intensa persecución tienen lugar en Nueva Orléans, durante el famoso Mardi Gras, lo que añade un toque distintivo a la narrativa.
Esta realizadora independiente se destaca en el nuevo cine estadounidense gracias a su fluida narrativa, un guión sólido y bien definido, además de su firme control sobre el desarrollo de personajes y la acción. Su aporte es indudablemente significativo.
Ariel Winograd presenta un guión sobresaliente que evoca a 'Marnie', la obra de Alfred Hitchcock, conocido por su maestría en el suspenso. Se perciben influencias del estilo de James Bond, acompañado de la elegancia y el encanto característicos de las comedias de William Wyler.
El filme presenta una estructura más sencilla, centrándose en la acción y un impresionante despliegue de efectos especiales que cautivan la atención del espectador.
El filme comienza con una primera mitad poco cautivadora y un ritmo lento, con una excesiva repetición de temas. A pesar de esto, la segunda mitad logra resarcirse, ofreciendo giros interesantes que enriquecen la narrativa.
Vertiginosidad y excelente ritmo. Si la primera entrega te gustó, seguramente disfrutarás aún más de esta segunda parte. No ofrece mucho para reflexionar, se trata de pura emoción.
Es un buen momento para rememorar a íconos como Rambo y Terminator. Estos personajes, que con el tiempo se han vuelto más cálidos y sabios, muestran una autoconciencia que les permite reírse de sí mismos.
Reúne todo lo que un fanático de la marca 'Duro de matar', requiere: acción, violencia, intensas escenas de persecución, ritmo, coches rotos, enemigos muy malos, despanzurrados y héroes que sobreviven a lo imposible, aunque ya sean veterano uno y sin experiencia el otro.
Es una película que sigue la típica estructura del cine de acción, presentando la eterna lucha entre el bien y el mal. El director Olivier Megaton logra un ritmo acelerado, acompañado de una fotografía notable y una música que cumple. Liam Neeson aporta su experiencia en el género de suspenso.
La película se caracteriza por su meticulosa atención al detalle, complementada con una poderosa banda sonora creada por la talentosa cellista islandesa Hildur Guonadottir.
El filme carece de innovación y se apega a una comedia básica que utiliza recursos simples, aunque cuenta con la efectiva simpatía de actores como Jason Bateman, Charlie Day y Jason Sudeikis.
Impecablemente narrada, no concreta sus iniciales promesas y ciertas incongruencias narrativas se disimulan con sus admirables desbordes kinéticos a lo James Bond.