La carta de presentación de 'The Outwaters' exhibe a un artista con un amplio rango de habilidades, pero el laberinto que construye se convierte pronto en una línea recta, aunque adornada con matices oscuros.
Destaca como una serie igual de entretenida tanto para los jóvenes como para los nostálgicos que quieran revisar el camino por el que han llegado hasta aquí.
Una secuela encantadora y entretenida, aunque poco ambiciosa. Representa un retroceso al sacrificar la novedad en favor de la destreza técnica, lo que hace que el conformismo se asome tras una estructura bastante convencional.
Es un documental común, pero el Concurso Chopin nos muestra que una melodía familiar, al ser interpretada con estilo y autenticidad, puede transmitir un mensaje fresco en cada interpretación.
Cae de forma tan familiar en nuestra idea cultural de lo que es un postapocalipsis que es casi deprimente. Una olvidable película de ciencia-ficción, con elementos notables.
El sentimentalismo se manifiesta de manera desbordante, con una cámara que capta esos instantes que invitan a la reflexión sobre lo que los niños realmente apreciarán.
Salva tu alma. Evita esta sátira. Sálvate. Las ideas están presentes; sin embargo, al igual que sus personajes, opta por transitar el sendero más sencillo.
Está en medio de los tópicos del género, pero con tal precisión y habilidad que no puedes evitar sentirte encantado. Puede que no esté abriendo nuevos caminos, pero aún así sabe lo que tiene que hacer detrás del volante.
Un barco destartalado lo suficientemente marinero como para navegar en su estreno en cines, pero tiene más en común con las secuelas directas a vídeo que con la ingeniosa original.
Como película acerca de Jan Žižka y su fascinante e impactante época histórica, resulta menos cautivadora que la cantidad de pestañas de Wikipedia que podrías abrir.
El primer trabajo de Thea Hvistendahl aborda sin tapujos el sufrimiento que conlleva la muerte, así como las marcas dejadas por una resurrección inquietante y enigmática.
'Enys Men' introduce un enfoque científico dentro del género de terror, destacando la experiencia del aislamiento en la naturaleza. Sin embargo, el terror creado por Jenkin se enfoca tanto en la estética visual que pierde la capacidad de cautivarnos realmente.
La obra de Adam Elliot en el mundo de la animación revela un destello de esperanza, aunque se siente como una pausa distante y artificial en su constante lucha.
Demuestra una vez más el dominio de James Gunn sobre el caos cómico. Claramente, los enérgicos Elba y Robbie se lo pasan en grande, pero el verdadero descubrimiento es Melchior.
La melancolía, que se extiende a lo largo de dos horas y media, no se deleita en su irónica crítica. Es un suspiro prolongado, una canción paródica desafinada que se presenta antes de que la humanidad cierre su capítulo.