Aquellos que busquen un terror sombrío y lento, y que estén dispuestos a abstenerse de todo tipo de recelo, quizás quieran verla, pero no conmoverá al resto de los mortales.
El filme intenta ser serio pero no logra ser una película de serie B, mientras que su tono es tan superficial que no consigue provocar miedo ni transmitir un mensaje relevante.
Entretenida, con algunas buenas interpretaciones y un final maravillosamente intenso. Su estilo polémico será del agrado de quienes buscan una diversión sin complicaciones.
La historia de 'Kim Video' demuestra que no basta con tener la perspectiva adecuada, el momento preciso y un trasfondo interesante para crear una obra de no ficción que realmente satisfaga al espectador.
Lo que al principio parece una sencilla presentación sobre los problemas de estar atrapado en el espacio, se torna excesivamente formal y, al final, se vuelve demasiado disperso para lo fascinante y especulativo de su temática.
La película se hunde en la mediocridad que muchos esperaban de 'Pirates of the Caribbean'. Algunos tal vez encuentren entretenimiento en su ritmo lento, pero la mayoría se dará cuenta de que está repleta de elementos reciclados.
Al final, la obra de Joel Potrykus evoca una mezcla de diversión y melancolía, invitando a reflexionar sobre la fusión de absurdo e inutilidad que caracteriza su película.
Plaza ofrece una interpretación auténtica en su rol, sin embargo, en comparación con su actuación más elaborada en producciones como 'Ingrid Goes West', esta resulta ser algo más simple y directa.
Chan crea momentos clave de coreografía e imágenes impactantes que podrían justificar el precio de la entrada para los amantes de la acción. Sin embargo, el cliché utilizado se disipa sin dejarnos con una sensación de enfado o entusiasmo.
Una aventura entretenida y familiar que, aunque no aporta grandes novedades, puede motivar a aquellos que recién descubren a los Tunes a explorar su extenso catálogo.