Cassavetes y Rowlands aportan a este thriller una vitalidad peculiar, equilibrando con destreza el suspense y la comedia absurda, logrando así enriquecer una película que, de otro modo, resultaría bastante simple.
Las interacciones entre Green y Boulant muestran una química intensa, lo que resalta aún más la frustrante narrativa de la película que trata sobre las complejas dinámicas entre madre e hija.
Un estudio importante del coste de la guerra, más allá de los fallecidos, que resulta revelador por mostrar la primera vez que se aceptó la psicoterapia.
Con su ambientación navideña, esta película se perfila para unirse a clásicos como 'Die Hard' y 'Batman Returns', ofreciendo una alternativa fresca para la temporada navideña en los años venideros.
Eustache ilustra ingeniosamente lo fácil que es que la desesperación nos induzca a rendirnos a fuerzas demasiado grandes y complejas que no comprendemos.
Incluso las escenas más tranquilas son fotogramas que buscan evocar una respuesta emocional concreta. La película se destaca por su grandeza estética y la urgencia de su narrativa.
Al igual que muchas de las últimas películas de Scott, da la sensación de estar a medio hacer y sobrecargada, y la falta de coherencia interna priva a su acción de tensión sostenida.
Aunque resulta halagadora, la película se desvincula irónicamente del atractivo de la original. Al transformar a los artistas en meros objetos, los estudios separan aún más el arte de quienes lo crean.