Entretenida superficialmente para los que exigen poco más de dos horas de aventuras peligrosas, pero un calvario algo desconcertante para los que buscan algo más sustancial.
'Sword of Destiny' resulta muy truncada y carece de sustancia narrativa. La escasa caracterización de los personajes y la tímida coreografía de la acción no ayudan, mientras que su exceso en el uso de decorados simples y paisajes digitales indica que el diseño de producción no tiene la misma resonancia que la película anterior.
Si bien no hay muchas nuevas revelaciones para los fans de esta encarnación de 1,88 cm del sueño americano, la historia de Schwarzenegger, impulsada por su energía, carisma y franqueza, es cautivadora.
El carisma natural de Aokbab delante de la cámara, junto con el talento del director para los decorados extravagantes, garantizan una experiencia muy agradable.
La escasa caracterización de la película original es prácticamente inexistente aquí, y los coreanos, tanto del norte como del sur, vuelven a ser borrados de su propia guerra.
La mezcla de introducciones, traiciones, flashbacks y secuencias oníricas puede resultar confusa en la primera mitad, pero conduce a un clímax que, aunque algo absurdo, logra ser entretenido.
Tan torpe e indigerible como sugiere su título, la película presenta una trama escasa que encasilla a Van Damme en un simple cuestionamiento sobre el paradero de su riñón.
La acción no logra ofrecer sorpresas ni alejarse de las fórmulas convencionales, pero a pesar de sus limitaciones, resulta ser un entretenimiento entusiasta.