Para el público que busque el mismo espectáculo a gran escala pulido y vacuo que se ha convertido en sinónimo de la serie y de su director, 'Transformers: La era de la extinción' da a la serie una nueva oportunidad de vida.
Entretenida superficialmente para los que exigen poco más de dos horas de aventuras peligrosas, pero un calvario algo desconcertante para los que buscan algo más sustancial.
A nivel técnico está lograda, pero resulta ampulosa y carece de una conexión humana. Se siente más como una excusa para presentar a China superando a Estados Unidos en la pantalla grande.
Yuya Yagira realiza una interpretación excepcional como Kitano; sin embargo, aquellos que busquen un entendimiento profundo de su proceso creativo podrían sentirse decepcionados. Aunque es superficial, logra ser entretenido.
Desde la estremecedora secuencia del accidente hasta las impresionantes localizaciones, Bayona ha creado una narración contundente y fascinante de esta extraordinaria experiencia.
La película se siente afectada por diálogos confusos y complicados. Sin embargo, las escenas de acción logran compensar estas debilidades de manera efectiva.
'Sword of Destiny' resulta muy truncada y carece de sustancia narrativa. La escasa caracterización de los personajes y la tímida coreografía de la acción no ayudan, mientras que su exceso en el uso de decorados simples y paisajes digitales indica que el diseño de producción no tiene la misma resonancia que la película anterior.
Con un guión que ya ofrece a los espectadores una serie de giros y sorpresas, nadie sabe a dónde nos llevará 'Connect', pero con Miike al mando, sabemos que será un viaje que valdrá la pena.
Ofrece un tercer acto tan alucinantemente ridículo como reconfortante para los fans del terror, confirmando que Wan mantiene su posición como uno de los realizadores más entretenidos del género.
El enfoque de Shirai es admirablemente decidido y el estilo de animación es limpio y despejado, lo que hace que sea un relato honesto y emotivo sobre afrontar los retos más difíciles.
Hart es un error de casting en este decepcionante producto de acción de Netflix. La película se apoya demasiado en caras conocidas y escenarios familiares para captar nuestra atención, en lugar de ofrecer risas y emociones auténticas.
Si bien no hay muchas nuevas revelaciones para los fans de esta encarnación de 1,88 cm del sueño americano, la historia de Schwarzenegger, impulsada por su energía, carisma y franqueza, es cautivadora.
El carisma natural de Aokbab delante de la cámara, junto con el talento del director para los decorados extravagantes, garantizan una experiencia muy agradable.