Descubrir algo cualitativo sobre Burroughs era con mucho la intención del director, y el Sr. Brookner demuestra un grado inusual de vivacidad y curiosidad en la búsqueda de este objetivo.
A pesar de su entusiasmo, la película no logra ser lo suficientemente aguda como para justificar el tiempo que se pierde en conversaciones vacías y en recorridos en coche.
La película presenta a Sandra Bullock como intentando entretener en un papel que se siente excesivamente acelerado. Ben Affleck, por su parte, no logra transmitir el carisma necesario para dar vida a su personaje, el cual carece de la elegancia de los grandes actores como Cary Grant.
Es un loco revoltijo a través del reino felliniesco de la imaginación de Kusturica y lo demuestra: dale a este hombre el Danubio, unos músicos gitanos y una cámara, y tienes una fiesta.
Una variación mexicana muy elegante y sofisticada de algunos temas antiguos. Impregnada de ambigüedades inteligentes y escenificada con una gracia inesperada.
La película muestra un mayor instinto visual que dramático, convirtiendo a los actores en figuras memorables gracias a sus pómulos iluminados, que a menudo quedan ensombrecidos por los inquietantes efectos especiales.
Cronenberg es un maestro incipiente de la fantasía de terror. Está claro que es consciente de que los errores médicos pueden ser mucho más aterradores que la temática convencional que se suele aplicar en el género.
Aunque al final se torna grotesca y pierde algo de coherencia, su inicio es magnífico y su ingenio se mantiene a lo largo de gran parte de la película.
Un deslumbrante remake de uno de los clásicos del terror más inteligentes jamás creados. Funciona a la vez como una carta de amor a la original y como una broma de buen gusto.
Tierna y desgarradora, Sheridan narra una historia de coraje, amor y renovación, mostrando que estas emociones son posibles incluso en escenarios de conflicto.